A tu lado de la mesa le faltan desayunos. Al de la cama, caricias. Y al del sofá, ganas de seguir sumando historias a la luz de cuatro velas.
Y ahora, dime, ¿qué hago con las ilusiones que se instalaron en las arrugas que formas con tu sonrisa?
¿Qué hago con todos los discos que me recuerdan a ti bailando fuera de control en el salón, pensando que nadie te veía?
Y ¿qué, con los recuerdos que sólo son tú y yo?
Con tu forma de desafinar cualquier canción, nuestras discusiones, tus olvidos y todos los "te quiero" que tenía guardados para la eternidad que nos quedaba por vivir.
Ahora tú, sí, tú, que siempre tienes respuesta para todo, dime, ¿dónde alquilo otro corazón para guardar todo eso y la esperanza de que vuelvas?
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