Te pienso y vuelve esa sensación.
Esa alegría que da brillo a tu sonrisa y te corta el aliento cuando estás llegando a lo más agudo de tu canción favorita.
Vuelven las ganas de desordenarte la conciencia, el alma, la vida.
De despeinarte y desvestirte, desordenándolo todo.
No puede ser amor, porque el amor no duele y yo podría quererte después del "adiós", con el corazón hecho jirones y los labios rotos de tanto besarte.
Podría quererte sin condiciones, sin rencores, con despedida, con traición y sin motivo.
Por ser tú, por tu mirada, por tu piel, por tus rarezas, tus defectos y tu voz.
Podría quererte y el dolor.
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