sábado, 24 de mayo de 2014

Y el dolor.

Te pienso y vuelve esa sensación.
Esa alegría que da brillo a tu sonrisa y te corta el aliento cuando estás llegando a lo más agudo de tu canción favorita.

Vuelven las ganas de desordenarte la conciencia, el alma, la vida.
De despeinarte y desvestirte, desordenándolo todo.

No puede ser amor, porque el amor no duele y yo podría quererte después del "adiós", con el corazón hecho jirones y los labios rotos de tanto besarte.

Podría quererte sin condiciones, sin rencores, con despedida, con traición y sin motivo.

Por ser tú, por tu mirada, por tu piel, por tus rarezas, tus defectos y tu voz.

Podría quererte y el dolor.

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