lunes, 23 de mayo de 2016

All in.

Me susurraste "supongo que la apuesta es arriesgada", mientras deslizabas la mano sobre mi rodilla.

En ese momento, yo ya estaba perdida en el juego de tu boca. 
Ya había decidido que tenía que apostarlo todo a tu favor. 

All in. 

Quería empezar por tu cuello y no parar de besarte hasta cubrir toda tu piel con el granate artificial de mis labios.

Siempre supe, por cómo me mirabas, que tenías un plan para mi sonrisa.

Te convertiste, sin saberlo, en mi apuesta más segura.
Y fuiste lo más real que tuve todas esas noches que fui de farol. 

Podría haber seguido ocultándote... 
Pero ya no me apetece cubrirme los ojos, si brillan de felicidad cada vez que te veo. 

He desviado mi estrategia de juego a la altura de tus caderas y he ganado la partida más importante de todas. 


domingo, 22 de mayo de 2016

Desprenderse.

Desprenderse.

He aprendido a vivir con ese concepto, asociado al recuerdo de tu risa. 

Bueno, supongo que aún estoy aprendiendo. 

O algo parecido. 

Estoy aprendiendo a olvidar las ganas de tus manos sobre mi blusa y la prisa de tus piernas alrededor mi cintura.

Aprendiendo a sonreír a una luna que sólo me recuerda que tu cara es más bonita, aunque tenga menos luz. 

Me llenabas los bolsillos de caricias de estraperlo y me está costando asimilar que fue mentira, que en realidad no me quisiste.

Pero si algún día, rompiéndome el alma, lo consigo... Sé que volverás entre mis sueños.

Sé que volveré a sentir vibrar mi pecho, al ritmo de tus carcajadas.

Volverá el miedo a volver, pero también el miedo a que no vuelvas. 

Volverán la "vereda de la puerta de atrás, por donde te vi marchar" y "el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa".

Y, aún después de todo, esa sensación de que tus brazos son mi hogar...

Si me llevan a jurar, sé que nunca podría decir que te he olvidado. 
Si me llama la cordura, tampoco podría asegurar que eres lo mejor que me ha pasado.

jueves, 19 de mayo de 2016

Uno de estos días.

Desde que el insomio se me hizo costumbre, sueño despierta con tu sonrisa. 

Uno de estos días haré las maletas y viajaré al momento en el que entraste en mi vida. 

Esta vez iré a buscarte, te diré que todo estará bien, que he pensado en ti todo este tiempo, y que merece la pena arriesgar, si es por tus besos.

Te pediré que empecemos de cero, que me enseñes a querer a tu manera y que cantemos a Extremoduro cada madrugada. 

Te preguntaré si quieres ser, conmigo, "minoría absoluta" o perderte de mi mano "buscando una luna".

Evitaré que te hagan más daño y haré que merezca la pena que te ilusiones.

Viajaremos (a donde tú quieras) y nos tatuaremos la piel y el alma.

Uno de estos días volveré a tu vida.

Algunos años más vieja.
Algunos años más arrepentida.

Pero espero que para quedarme. 

sábado, 7 de mayo de 2016

Que sí.

Que sí. Que creo que me enamoré. 

De sus ojos, de lo oscuro de sus labios, de las ganas que le pone a la vida y de lo atrevido de su pelo cuando se mezcla con el mío para recordarme que sigo siendo la que era antes.

(Antes de querer dejar de ser yo.)

De lo ambiciosos que parecen sus sueños y de lo pequeños que se hacen cuando los comparo con su talento.

Me enamoré de lo grave de su voz y de su forma de sonreír cuando está mirando al suelo y, de repente, levanta la cabeza. 

Y lo reconozco. 

Como reconozco que no quiero más misterios que el que esconden el conjunto de sus labios y sus dientes.
Que sólo quiero contar como días felices aquellos en los que puedo adivinar sus movimientos entre la niebla.

Ahora recuerdo todas las veces que aseguré que yo no valía para eso que llaman amor... Y me río de mí.

Solía pensar que podía evitarlo por decirlo en voz alta.

Y sé que eso es como suponer que no va a llover porque es primavera... Olvidando que Galicia no perdona. 

viernes, 6 de mayo de 2016

Por volver a vivirte.

Alguien me dijo "aún eres muy joven para releer".

Recuerdo ese consejo cada vez que volver atrás no me parece mala idea.

Sin embargo, cuando pienso en tu sonrisa y en tus manos, siento que no me importaría releer la historia que me cuentan tus lunares, una y otra vez.

Si te encontrara ahora mismo, si pudiera tenerte delante, te diría que me muero por los hoyuelos que se dibujan en tus mejillas cuando me ves llegar. 

Que siento que es tu calor, el que me falta en las noches de un invierno que parece no terminar.

Que son tus piernas, las que estaría dispuesta a redibujar con las yemas de mis dedos. 
Jugando a quitarle color a tus tatuajes, para colorearte la nariz como cuando hace mucho frío.

Si me juraras que llevas tres días sin besar a otra, te confesaría que yo llevo tres vidas guardándome las ganas de volver a encontrarme con tus labios. 

Y, aún siendo joven para releer, gritaría al mundo que merece la pena vivir... Por volver a vivirte. 

lunes, 2 de mayo de 2016

He fallado.

Me encuentro perdida, en medio de una noche que parece eterna, y veo pasar a mis sentimientos, vestidos de negro y caminando por el arcén de cualquier carretera.

Observo el desfile de coches que, ciegos de un faro, me recuerdan a la vida sin tus besos. 

No consigo entender el mundo, desde que dejaste de fundirte con mis manos.

Me sorprendo al fondo de cualquier garganta, buscando el sabor de unos labios que no se parecen a los tuyos.

He viajado más de mil veces al momento en el que te conozco y me miras, me sonríes y te instalas en mi piel.

He dado la vuelta al mundo (a mi mundo) por escuchar tu voz otra mañana.

Y he fallado.

He fallado en el intento de entenderte, permitiéndole al amor volver a fallar a tu favor.