jueves, 30 de marzo de 2017

Ni puta idea.

Sacudo la cabeza para despertarme de ti.

"¿Qué me pasa?"

Suelo encontrarme mirándote, embobada, mientras sonríes y se te empañan los ojos cuando Caetano Veloso canta "rapte-me, camaleoa".

Tu cuerpo se mueve al ritmo de la música, aunque no tengas ni puta idea de lo que dice "ese señor al que sólo entiendes tú" . 
Mi corazón, al ritmo de tu cuerpo, tampoco tiene ni puta idea de vivir. 

Dicen por ahí que los poetas no aman, que no saben.
Yo, que estoy lejos del concepto de poesía, te convierto en prosa y me conformo con quererte raro.

Porque te quiero raro, pero te quiero mucho.  

Puede que en esto de querer no esté muy puesta, pero sé que por salvar todas tus pecas me atrevería a todo.

Porque si tus ojos me queman... Yo, en caso de incendio, no me voy del amor. 
Ardo entre tus brazos y que se consuma la vida que me quede, si te llevo de la mano. 

Todos los elementos.

Te obsesiona mi obsesión por las sonrisas, pero me regalas la más bonita del mundo entero. 

Me dices que te parece estúpido dejar para mañana lo que podemos hacer hoy y, cuando se acaba la tarde, ya no me queda ni un rincón de tu piel por conocer. 

Que no te gustan las sorpresas, pero me abrazas por la espalda en cuanto me despisto. 

Me pides que respete tu espacio, aunque siempre discutimos porque queremos el mismo lado de la cama y al final acabas por dormirte sobre mi pecho.

Juras que no crees en los horóscopos, pero que los signos de agua sois así y no vas a cambiar.

Y yo, que a veces te miro y me pierdo doblando la esquina al fondo de tus ojos, sigo pensando que tú no eres sólo agua... Tú eres todos los elementos.

Acabaré por dejar de creer en la astrología, porque a ti es imposible explicarte.

jueves, 23 de marzo de 2017

Ya no existe la primavera...

Hubo un tiempo en que pensaba en ti y la sonrisa se me dibujaba sola.

El tiempo de tu carcajada haciendo eco donde se curva mi espalda y los orgasmos para dos, sin haber hecho reserva.  

Cuando la vida no se me iba de las manos y las tuyas parecían hechas a la medida de mis caderas.

Y no te gustaba el sabor del café, si no era directamente de mis labios. 

Ahora, que me duelen las yemas de los dedos de acariciar las espinas de tu recuerdo, sonrío si me encuentro una amapola en cualquier cuneta. 

Pero ya no me paro a recogerla para ver cómo luce sobre tu oreja, iluminándote la cara y alegrándome la vida. 

Ya no descubro cantantes nuevos, ni escribo textos, ni rimo versos... 
Ya no existe la primavera en los inviernos de mi alma, ni te pierdo en estaciones para encontrarnos con más ganas. 


viernes, 17 de marzo de 2017

Al fondo de la pista de despegue.

Huele a queroseno y un motor se revoluciona bajo mis pies. 


Abro los ojos y miro al fondo de la pista de despegue. 


Los colores del atardecer, al otro lado de la ventanilla, parecen fundirse con las luces del suelo. 


En menos de dos minutos, Barcelona se hizo tan pequeñita que apenas puedo verla. 


Tú, sin embargo, sonríes en mi cabeza. 

Cerca y a tamaño real.


No importa si estás en el asiento 17F, en la otra punta de la ciudad o al otro lado del viaje, porque siempre eres tan real como esos sueños que te hacen creer que no te has despertado. 


Me recuerdas a los héroes de todas esas historias que me contaban cuando era una niña.

Héroes que nunca perdían batallas, que nunca se rendían.


Si te hubiese conocido cuando hacía castillos con cajas de cartón, te habría prestado mi espada de plástico y habrías ganado todas las guerras que nos hubiéramos inventado para pasar las tardes en el parque. 


Y me detendría a nada de llegar a la meta, para esperarte y cruzar la línea de la mano. 

La posición es lo de menos, porque seríamos dos y yo habría sido la primera en llegar a tu corazón. 

lunes, 13 de marzo de 2017

¿Ahora qué?

Los horóscopos me dicen que pida un deseo a la luna y por mi cabeza sólo pasa tu nombre. 

Tu risa, atada a un "ojalá" de un futuro no muy lejano, retumba en mi memoria obligándome a agradecer que existas. 

Y a mí, que huyo del amor en todas sus representaciones, algo me harías para tenerme en este punto. 

O no. 

Simplemente con estar, haces "nada" de ese modo tan excepcional que engancha. 

Y, ¡joder!, no sé... ¿Ahora qué? 

sábado, 11 de marzo de 2017

No pudo ser.

Supongo que no pudo ser. 

Si cuando cerraba los ojos descansaba de ti, no pudo ser.

Te eché de más, cuando más te tendría que haber echado de menos.

Tus caricias breves, rápidas y a contrarreloj, aprendieron a sobrarme mucho antes de acostumbrarme al tacto de tu piel sobre mi espalda.

Tu boca, que besaba suave, empezó a resultarme excesiva cuando se encontraba con la mía, dos veces al mes. 

Podría haber sido bonito.
Podría haber funcionado.
Pero no pudo ser. 

martes, 7 de marzo de 2017

No hay más mundo.

Si me dejas, mataré a todos tus monstruos de un único golpe.

Haré desaparecer todos tus miedos.


Cierra los ojos, respira hondo y deja que mis pestañas te acaricien los párpados.

Apoya tu barbilla sobre mi pecho y acompaña mis latidos con los tuyos. 


No hay más mundo fuera de este mismo instante.

No hay mañana, ni ayer. 

Sólo un ahora que es tan nuestro como las ganas que tengo de ver morir otra tarde entre tus piernas.


Seré como el pájaro que, insistente, golpea la ventana una y otra vez, queriendo entrar en una habitación de hotel para verte dormir.


Confía en mí. 


Quiero seguir muriéndome de ternura cuando te enfadas porque he descubierto un grupo nuevo sin ti y tienes que fingir, durante un rato, que no te gusta.


Confía en mí.


Quiero que sientas que, llegues a la hora que llegues, hay alguien esperándote.


Y, aunque digas que tienes mala cara y que los aeropuertos te dejan la piel más blanca de lo normal... Yo sigo encontrando, en tus maneras, todo ese encanto que no se esconde en ningún otro rincón de la tierra. 


viernes, 3 de marzo de 2017

"Next station..."

Tenía aires de estrella de rock, un aro en la nariz y un acento nada parecido al mío.


Era, probablemente, poco mayor que yo y pisaba con una seguridad que desestabilizaba a todos los que se enlataban en el Underground en hora punta.


Hablaba un castellano torpe, sonreía mucho y miraba con la misma intensidad con la que besaba.


Sus manos acariciaban con una sensibilidad que no pegaba con su bomber jacket (que parecía de propaganda) y sus botas militares. 


El amor nos duró quince minutos de espera, tres trenes perdidos y seis paradas.


El recuerdo lo tendremos un rato más. 


"Next station: West Brompton."




miércoles, 1 de marzo de 2017

Derechos de inspiración.

A veces no me mido. 


"Se te han enganchado las medias en mis ganas de quitártelas."


Y tus ojos me miran, reclamándome derechos de inspiración. 


No tengo muy claro de dónde sale la música que suena siempre que te encuentro, pero me gusta.


Me gusta, como me gusta el dibujo de tus lunares mezclándose con los míos sobre el lienzo de un invierno que llora sus últimas gotas de despedida.


Y el despertar de tu voz, atropellada por la prisa, después de haber materializado mis sueños. 


Me has convencido para quedarme un rato más, aunque llegue tarde a la vida. 


Se me ha colado tu impaciencia en la piel y, con el fuego de tu mirada, se acaban de fundir todos mis miedos. 


Ahora suena "Fly me to the moon" y, esta vez, sí sé de dónde sale.


De las ganas que te tenía.