A diez centímetros de distancia dos cuerpos mojados por la lluvia.
Quietos, callados, mirando al suelo.
Una sombra con sudadera y capucha, la otra con una larga melena mojada que precipitaba las gotas al suelo.
De repente una mano se levanta y acaricia los marcados pómulos ocultos tras la capucha.
Las gotas de lluvia se confunden ya entre besos y caricias.
Ella con las manos en su nuca, él con las suyas en trasero ajeno...
Por un instante parecía que la lluvia lo mojaba todo menos a ellos.
Todo, menos a nosotros :)