A veces me faltas.
Me valgo de tus manías para pensarte.
Regresas y me pides que te lo diga, con la mirada.
Me quieres sincera y sincera me tienes.
Me faltas. A veces.
A veces me faltas.
Me faltas alguna noche que me apetece reír y muchas mañanas de domingo.
Me faltas cuando me apetece un beso de los que acaban con los colmillos mordiéndole a la vida.
Me faltas cuando se escapa alguna promesa al viento y no están tus manos para atraparla.
Me faltas en el cine, por teléfono, por las tardes y a distancia.
Me faltas y no te busco.
Pero tampoco vivo, porque me faltas.