viernes, 27 de junio de 2014

La felicidad.

Dicen que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas.

Hay quien la encuentra mirando cómo las olas besan la arena de la orilla, dejándole las marcas de sus besos en forma de espuma.

Hay otros que la encuentran leyendo un buen libro, componiendo canciones o viendo cómo se desmorona el día mientras el cielo se funde, como si ardiese, entre tonos naranja y escarlata.

Hay quien se pasa la vida buscándola y no la encuentra porque, como todo lo que se busca, cuando hace falta no aparece.

Yo no comparto mucho la idea de que está en las cosas pequeñas porque, para mí, la felicidad está entre tus brazos y, cuanto más tiempo me abraces, más feliz soy.

La encuentro mientras miramos esas películas que les gustan a los demás y a nosotros no nos conmueven.
Porque no, desde que nos conocimos, no lloramos.

La creamos improvisando eneros en agosto, porque somos más de invierno que de verano.
Porque somos más de darnos calor que de alejarnos para no pasarlo.

La vemos soñando con los ojos abiertos, para verlo todo en color.
Porque, aunque en blanco y negro nos somos suficientes, nos merecemos la felicidad con todos sus matices.

martes, 24 de junio de 2014

De fuego en el alma.

Que San Juan siempre fue de amoríos y playa.
De fuego en el alma.
De besos y sal.

De hogueras que queman por dentro cuando ya no queda ni un trozo de piel por sentir.

De encontrarme de frente tus ojos y, en un arrebato, quedarme a vivir.

Me enseñaste, un San Juan, que si amamos mirando a lo lejos siempre habrá futuro.
Y recuerdo tu risa ligera, tus ganas de verme y tu sueño profundo.

Siempre fue, este día, tan tuyo como mío.

Tan nuestro como lo es el fuego, de la noche.

Que San Juan a tu lado era dejar, al verano, debiéndonos frío.

lunes, 23 de junio de 2014

Ven.

A veces me gusta creer que piensas en mí y sonríes, que te acuerdas de mi nombre, que buscas el sonido de mi voz.

Quisiera saber si tengo el derecho de echarte de menos, porque pensarte se me hizo deber.

No sé qué hago, no sé con qué cuento, no sé quién soy.

Me pierdo entre el recuerdo de tus ojos, imaginándome lo intenso de tu risa.

Se me altera el pulso al pensar en tenerte a centímetros de mí, de mis ganas.

Ven, abraza mis miedos y envuelve mi vida.

Ven, dejemos que nos llueva el verano y nos queme la nieve.

Ven, que mi inspiración está perdida sin tus palabras.

Ven, dime que no es sólo cosa mía.

jueves, 19 de junio de 2014

Todas las cosas del mundo.

A veces me muero por decirte que contigo haría todas las cosas del mundo.
Desde las más tranquilas hasta las más absurdas.

¿Sabes esa boda tonta que se organiza de pequeños en el cole? Pues empezando por ahí.

Nos iríamos de excursión, como los adolescentes y haríamos esas cosas de las que nos arrepentiríamos después, esas que nos marcan para siempre.

Caminaríamos de la mano entre la multitud donde nadie nos conozca, para matar la vergüenza poco a poco.

Empezaríamos a contarnos nuestra vida, con detalles y sin censura.
Terminaríamos contándonos los lunares, con mimo, memorizándolos.

Iríamos de viaje, planeado o sin planear.
En coche, en avión, en tren, en coche otra vez.
Muchas veces.

Cantaríamos y perderías el tono, te vengarías riéndote de mi forma de bailar. ¿Y sabes lo poco que nos llevaría encajar los ritmos con un fin común?

Discutiríamos hasta perder la razón, y la encontraríamos de nuevo entre sonrisas y miradas.

Los domingos de invierno, al calor de las caricias; los de verano, a la sombra de tus besos.

A veces me muero por decirte que contigo haría todas las cosas del mundo.

Pero me acabo muriendo de ganas.

martes, 17 de junio de 2014

Siempre quise saber.

Siempre quise saber qué tenían sus palabras para hacerlo todo tan distinto, tan bonito, tan sincero.

No fue fácil resolver el misterio de sus ojos, navegar sobre los pliegues de su espalda, sentir seguridad en sus inseguridades.

Mienten cuando juran que su sonrisa estaba vacía, la llenaban las más bellas intenciones.

Era, su alma, la oscuridad más hermosa por la que hayan viajado mis sentidos.

Era, su hueca vida, el sendero más transitado por mis sentimientos.

Podía querer, y quería, como nadie había podido hacerlo antes y aprendió a quererse, para poder querer después.

A mí ya no me engañan.

Ahora sé que era inspiración para todos los poetas, melodía para todos los músicos e ilusiones de papel para los soñadores que seguimos esperando a que regrese.

Siempre quise saber qué tenían sus palabras... Y conocer el sabor de los besos que las encerraban.

sábado, 14 de junio de 2014

Eres. Estás.

"Cada día nacen los mismos besos que mueren", te dije.

Y conseguiste arrastrar uno, para que fuera mentira.

"Ayer hubo uno que no murió", susurraste. Y sonreíste.

Porque así eres, de sonrisa fácil, de abrazos que no terminan, de ilusiones que crecen a cada instante.

Eres de llenarme el alma con el brillo de la primera mirada del día.

Eres la ilusión del niño que hace, de una caja, un castillo.

Eres la emoción de las canciones de un minuto, el sentimiento en mis palabras cuando me paso con las cervezas y la intensidad de los recuerdos que alimentan mi memoria.

Eres las lágrimas de risa, la sonrisa tras las lágrimas, la calma en mi agonía y las promesas cumplidas.

Eres los besos que no mueren, los días que pasaron, las noches que vendrán.

Eres. Estás.

miércoles, 11 de junio de 2014

Respirando por si vuelves.

Te sigo buscando en el instante anterior a cada beso, en los "te quiero" que persiguen al amor, en cada despedida en la estación.

Mi corazón, perdido entre el recuerdo de tu risa, late con la misma calma con la que sigo respirando sin ti.
Respirando por si vuelves.

Le pido una tregua a la desilusión, como se la pedía a la alegría.

Le pido, a la vida, que me acerque la confianza que se escapó cuando te marchaste.
Y tus caricias.

Le pido al futuro que vuelvas, como te pedí a ti que te quedaras.

Pido porque es lo único que me queda.

Porque el recuerdo de tu olor, acelera mis latidos y enrojece mis mejillas.

Porque, aún sin estar, eres todo lo que tengo.

lunes, 9 de junio de 2014

La poesía más bella.

He intentado poner música a sus palabras, pero no hay melodía que llegue a ser tan triste.

"Tengo miedo", me dijo antes de empezar a desnudar su alma. Y creo que mi mirada le dio la confianza que necesitaba para seguir.

"¿Sabes? Creo que no sé quién soy, no sé qué tengo, con qué cuento y con qué no."

Hablaba y su voz acariciaba sus miedos convirtiéndolos en poesía.
En la poesía más bella, jamás escrita.

"Tengo ganas de sentir y miedo porque estoy sintiendo.
Tengo ganas de querer y, sin embargo, quiero frenar lo que crece dentro de mí.

Toda la vida he vivido en compañía con la soledad y, ahora que deseo que se vaya, temo a la soledad en compañía.

No sé dónde quiero estar, ni con quién, ni lo que quiero. Pero sé lo que no.

No voy a pedir perdón por querer como lo hago, porque no hay amor equivocado.
Pero lo hay no correspondido y esa idea me está volviendo loca."

Creo que jamás se dio cuenta de que mi corazón se estaba rompiendo mientras hablaba.

Nunca supo que daría todo lo que tengo por dormir entre sus brazos, ocupando el sitio de su soledad.

No le dije que me importaría saber que me muero un poco cada día, si me despierto y están sus ojos.
Si me acuesto y están sus manos.
Si lloro y está su risa.

Que yo también tenía miedo.

Miedo de que pudiera sentir sin mí, de no volver a vernos, de perdernos y que no necesitara encontrarme.

Puede que yo tampoco supiera quién era.
Pero sabía que quería estar allí, dejando que sus palabras se colaran en mi alma destrozándome el pecho.

Siendo testigo de su dolor. Queriendo sacarlo de su vida a base de besos.

Quería estar allí, aún habiendo callado que me quemaba tener sus labios cerca sin poder rozarlos.

jueves, 5 de junio de 2014

Si se trata de perder.

"Esto será atrevido, sexy y divertido, nada más.
Yo no me comprometo, soy independiente, no me enamoro.
Soy de instintos, no de sentimientos."

Se lo advertí. Me la jugó.

Me hizo amar por encima de mis posibilidades, por encima de las probabilidades de éxito, por encima de todo.

Le cedí mi voluntad sin pensármelo dos veces, me obligó a querer, me enseñó a sentir, me ayudó a vivir.

Aún murmura "yo no me enamoro" en tono de burla mientras me deja soñar sobre su espalda, rindiéndome a sus encantos.

Sonríe cuando dejo la marca de mis dientes al lado de cada uno de sus tatuajes y me gana en cada"eres mi tinta favorita".

No sé cómo no me di cuenta, al encontrarme con sus ojos por primera vez, que perdería cada batalla en la que luchásemos por reinventar el amor.

Que perdería mis principios por perderme entre sus manos.

Que, si se trata de perder, después de tanto perder he salido ganando.

lunes, 2 de junio de 2014

¿Qué fuimos?

¿Qué fuimos? Yo no sé que fuimos, pero no he vuelto a coger un tren con tanta ilusión, deseando que el viaje se alargase para seguir riéndome contigo en un vagón lleno de imbéciles con miedo a amar.

Haciendo carreras por Gran Vía.
Queriendo no quererte, aunque resultara imposible.
Sintiendo que me moría un poco más el día que te enfadabas, las tardes que te dormías, los días que te escondía.

Yo no sé qué fuimos, tampoco sé si fuimos. Pero estábamos allí en medio, haciéndonos reír con fuerza, amándonos con ganas.
Con gestos y caricias llenos de ternura y miradas descaradas.

Jamás olvidaré tus ojos, tus ganas de gritarle al mundo que, por alguna razón que desconozco, me habías elegido a mí.

Y yo, sintiéndome importante, sintiendo importarte, me callaba la exclusiva de tu primera sonrisa de cada mañana.
Por miedo, como si quererte de esta forma pudiese haber herido.

¿Qué fuimos? Yo no sé qué fuimos, pero supongo que felices.

Sintiéndome culpable.

"Y dile que la echo de menos,
cuando aprieta el frío,
cuando nada es mío,
cuando el mundo es sórdido y ajeno.
Que no se te olvide,
es de esas que da siempre un poco más
que todo... y nada piden. "

Sabina era el eco de nuestras risas, mientras apagábamos la tarde encendiendo cigarrillos.

Que yo no sé si el roce hace el cariño, pero crea adicción.

Deslizar los dedos por tu espalda, susurrarte que me encantan tus tatuajes y perderme en tus rincones, sintiéndome culpable por robarle al mundo tu mirada.

Quedarme allí, a tu lado, sintiendo que quiero envejecer a merced de tus caprichos, que firmaría por morir entre tus brazos, por tus besos, tus caricias, despertando tus sentidos.

Que me quieran convencer de lo que quieran, que yo seguiré pensando que no hay sitio más seguro que el inicio de tus piernas.

Y no te pido mucho más que que vuelvas una noche de estas, finjas que me quieres, que te puedo y que me sientas.