sábado, 25 de agosto de 2012

Volver.

Sentir frío es una sensación bastante desagradable, pero sentir frío en un lugar en donde, tiempo atrás, se sentía un calor que parecía proceder del mismísimo infierno, es doloroso.

Hacía varios meses que aquel mismo lugar había sido testigo de los más cariñosos gestos, de los besos más tiernos y de las caricias más sentidas.
Dos corazones latiendo al compás, fundiéndose en un abrazo eterno, cálido.

Ahora un sólo corazón recordaba todo lo vivido y latía, solitario, al ritmo del piano que interpretaba una de las partituras más tristes jamás escritas.

Se hizo el silencio cuando el pianista se retiró y, de repente, unos brazos surgidos de lo más profundo de la oscuridad la sorprendieron cogiéndola por la cintura y guiando unos pasos de baile que ya conocía.
Transportándola a un pasado que le había proporcionado la mayor felicidad y le había arrebatado sus mejores años convirtiéndolos en amargura tiempo después.

No tenía claro qué estaba sintiendo, sin embargo, no quería despertar.

"Dame el tiempo que no te haga falta".

viernes, 17 de agosto de 2012

Renunciar.

Allí estaba.
Observando desde el fondo de la explanada cómo cientos de jóvenes se divertían sin preocuparse por la hora que era.

Muchos de ellos, la mayoría, estaban poseídos por el espíritu de una borrachera que arrastraban a lo largo de la noche.

Desde su posición meneaba la cabeza diciendo "qué vergüenza, que chavalada tan irresponsable".

Nadie más que él sabe lo que en fondo estaba pensando. Sentía envidia de lo bien que lo estaban pasando. Pero envidia de la que duele.
Se daba cuenta de que era mayor y había desaprovechado su juventud haciendo lo que los demás querían que hiciera.

Jamás logró ser feliz, era como una máquina. Tenía tan poco carácter que parecía diseñado para cumplir con las órdenes de los demás. No salir, no beber, no divertirse, estudiar duro, trabajar más, ganar dinero.
¡Lo que daría por retroceder en el tiempo y conocer la sensación de una resaca de las gordas!

Había renunciado a vivir por el hecho de tener una vida.

"¿Dónde está la canción que me hiciste cuando eras poeta?"

martes, 7 de agosto de 2012

El café de medianoche.

Sostenía su taza con fuerza, dejando que el café calentara sus manos.

Había estado pensando todo el día en qué será de su futuro y, realmente, no lo tenía claro. Llegados a este punto solo sabía con exactitud lo que no quería.

Pasaban ya de las 3 de la madrugada cuando se dio cuenta de que un café a medianoche no era la mejor de la ideas que había tenido ultimamente.

Insomnio. Esa incómoda sensación de querer dormir y no poder. Ansiedad. Angustia. Necesidad de algo que no llega.

"De perdidos, al río" pensó. De nuevo otra taza repleta de aromático café estaba entre sus manos dándole el calor que necesitaba en una noche fría.

Café solo. Sin azúcar, ni nata, ni leche. Solo. Como ella.

"Puede que sea tiempo de soledad" (VM).