martes, 29 de septiembre de 2015

Manos de invierno.

Con la caída de las primeras hojas del otoño, se suavizan sus detalles. 

Tendríais que ver cómo deja caer sus párpados lentamente, barriendo todas las penas que me trajo el mar a lo largo del verano. 

Se le marcan las ojeras, regalándole un aire de misterio a su mirada. 

Su piel se vuelve más pálida, se le cortan los labios y se le empiezan a poner "manos de invierno". 

Es como si al llegar el frío se dejara morir un poquito cada día, para nacer de nuevo reflejada en mis ojos. 
Más guapa que nunca. 

"Eres realmente bonita", le dije un día.

"No me extraña que todos se enamoren de ti. 
Que te escriban canciones y poemas, cargados de todo lo hermoso que inspira mirarte." 

Me sonreía.

Como sonríen las mujeres que te hacen creer que se están dejando enamorar, obligándote a perder la cabeza en la locura de sus gestos.
Sin que te des cuenta de que habían anulado tu voluntad aún antes de mirarlas. 

"Eres realmente bonita".

Y me sonreía. 
La luna me sonreía.

sábado, 26 de septiembre de 2015

"Que no te líen."

"No dejes que nadie te obligue a elegir.
Lo bonito no siempre está en un extremo. 

Mucha gente encuentra la belleza en medio del camino hacia 'lo correcto'. 

No dejes que elijan por ti. 

Que no te líen, bonita. 
Que la vida, a veces, no es escoger entre fácil o difícil. 

Lo único cierto de la vida, es que sólo es una y que lo que se lleva de ella, es la sensación que te deja el haber vivido todo lo que quisiste vivir. 

La mezcla de lo que está bien y lo que hace daño (porque lo que 'está mal' lo decide cada uno) y la sensación que se te queda en la boca después de haber probado lo dulce o lo salado. O los dos.

Que nadie te obligue a elegir lo que quieres vivir, si deseas vivirlo todo."

Pude haber elegido no amar esas palabras, o esa voz, o ese cuerpo, hasta el amanecer del último de mis días.

Pude, pero no quise. 

Quise sentirlo todo, allí y entonces. 

Lo dulce vino de la mano de sus labios.
Lo salado, de las lágrimas que me dejaron las migas de su amor.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Cuando el amor juega a esconderse.

Hoy me enamoré de unos ojos de esos que abrazan a la tristeza. 

Recogían el azul del mar cuando está bravo en las tardes de temporal.
Contaban la historia de un alma que ha sufrido, desnuda, mil inviernos. 

Se encadenaron a los míos durante tres segundos, haciéndome volar, y no me esforcé en intentar recuperar la cordura.

Puede que no me los vuelva a cruzar, pero jamás los olvidaré. 

Y es que, cuando el amor juega esconderse, la más bella de las miradas puede parecer una tortura.

martes, 8 de septiembre de 2015

Parece poco.

Yo, que siempre juré no enamorarme, acabé por prometerle una canción por cada mañana que despertara a mi lado.

Disfruté rimando versos que escribí sobre su espalda.

Versos cutres, tan vacíos de poesía como cargados de sentimientos.

Versos que hablaban de la pasión con la que hacía todo lo que le gustaba, o de los conciertos que me daba en el salón.

De lo transparente de la blusa, aquella vez, y sus manos enredadas en mi nuca.

De lo mucho que le brillaban los ojos al beber Sprite y sus carcajadas cuando era yo la que tenía un día sensible.

Eran versos tan reales como lo que sentía al mirar sus ojos y de la sencillez con la que me enseñó a querer.

No eran los "9 días" de Vanesa Martín, pero a mis canciones les quedaba bien el ritmo de su risa.

Supongo que el corazón a veces baja la guardia y, de repente, una canción por cada despertar parece poco.