A ti, que por una cosa o por otra me estás leyendo, te voy a tutear.
Y lo voy a hacer por dos motivos: 1. Si llegas al final me conocerás un poco mejor. 2. Si consigo removerte un poco, yo a ti también.
Verás, una vez leí en algún sitio (te diría en dónde pero me leo hasta la etiqueta del champú, así que no lo recuerdo) que tenemos dos vidas.
La primera, que empieza el día que nacemos y la segunda, que empieza el día que nos damos cuenta de que sólo tenemos una y decidimos aprovecharla.
Yo (que soy muy de interpretar las cosas a mi manera) preferí no buscarle lógica a la frase en sí, porque sabía que no la encontraría y, además, la lógica y yo no somos amigas.
Entonces decidí entenderlo de la siguiente manera:
Cogí la música (que es, desde mi punto de vista, de las cosas más importantes) por un lado, la vida por el otro y las mezclé.
Entonces lo tuve claro.
La vida es un pentagrama vacío, impecable y, cada uno, tiene que ir llenándolo con sus notas para componer su propia melodía.
A veces será una sucesión de silencios y otras veces, podrás sentir la alegría de un grupo de semicorcheas.
Los bemoles y sostenidos marcarán la diferencia en muchas ocasiones y, al final de todo, cuando la orquesta se apague, todo lo que quedó por hacer, se quedará en intenciones.
No me olvido del amor, no.
Ese elemento que derriba, en un segundo, el castillo de naipes que llevábamos construyendo toda la vida, también tiene un lugar en nuestro pentagrama.
El amor es "la clave".
Nos marca, desde el punto de partida, cómo vamos a vivirlo todo.
Cada vida es distinta y cada melodía es, por lógica (aquí sí la aplicamos, que es un caso sencillo), única.
Podemos dejar que otros la escuchen pero nunca, jamás, nadie podrá sentir lo que nosotros sentimos a medida que la vamos creando.
La vida está llena de oportunidades que no debemos desperdiciar; de cosas que gritamos, sin pensar, en momentos de rabia cuando dejamos que el alma hable por nosotros y de momentos que vivimos y no volverán.
Ahora tú dime, ¿quieres dejar tu pentagrama impecable? ¿O prefieres ser el/la artista de tu propia vida?
Magali.