domingo, 29 de julio de 2018

Un edificio en medio del agua.

Puede que la ecuación parezca complicada o puede que sea yo, que soy de letras.

Pero a mí siempre me dijeron que no hay ciencia más exacta que la matemática del querer y su resultado nunca puede ser el conjunto vacío de dos corazones.

Yo soy como ese viejo edificio en medio del agua, que nadie recuerda que haya sido faro. 
Tú, todas las pacientes olas que me rompen la coraza poco a poco.

Me he guardado tu abrazo en el pelo, para que no se me pierda la marea que te ha llenado de sal la sonrisa.

Y cuando creí que estaba sola... 
De repente, el mar. 

El (a)mar. 


viernes, 27 de julio de 2018

No volver a beber.

De todos los sonidos de la noche en una calle abarrotada, yo sólo escuchaba tu respiración. 

Supongo que supiste brillar más que todas las estrellas y conseguiste llenar mi sonrisa sólo con aparecer. 

Me despejaste las dudas a golpe de cerveza y clavaste en mi espalda tus ganas de más, contra la fachada de un bar cualquiera. 

“Puede que no vuelva a verte, pero ya te he marcado”, dijiste.

Tuviste razón desde el principio.
Te llevaste la mía al marcharte. 


Y yo juré no volver a beber hasta encontrarte. 

martes, 24 de julio de 2018

He querido.

He querido no sentirte en cada poema del libro que alguien olvidó en mi mesilla. 

He querido no encontrarte entre las imágenes que vienen a mi cabeza cada vez que sonrío.

He querido quitarme las gafas y ver tu figura borrosa, a lo lejos, para poder desdibujar la huella de tu paso por mi vida.

Pero aún no lo he conseguido.
Porque, justo antes de querer todo eso, te había conocido a ti.


Y también te he querido.

(Más que a mí.) 

domingo, 22 de julio de 2018

Te todo.

Siempre que me pregunten qué me llevaría a una isla desierta, desde ahora, sólo me vendrá a la mente el eco de tu risa en el hueco de mi espalda. 

Supongo que porque eres todo lo que necesito para vivir. 

Eres isla en invierno, para pasear por la playa en sudadera cuando cae la noche. 

Eres marea sanadora, llevándote lo que duele entre las olas que forman tus rizos. 

Tú, con tu exagerada timidez y tu sonrisa.

Y con tus pestañas, que parecen abanicos.

¡Joder! Así no se puede...

Creo que no me llevaría nada a ningún lugar, porque tú eres mi isla favorita.

La única orilla en la que me quiero dormir.
El único sol que broncea y no quema.
Y calienta el alma. 

No estás y te echo de menos. 
Cierro los ojos y te veo.
Y creo que te quiero.
Y que te todo. 


Y aún no te conozco bien. 

sábado, 21 de julio de 2018

Amor cronometrado.

Puede que sea lo de siempre, que no tenga razón... Pero podría jurar que esta vez no me estoy equivocando. 

Quiero mirar al fondo de tus ojos cada mañana y que suenen en mi cabeza todas las canciones que me hacen sentir especial. 

Yo sé que al final de tu risa se esconde mi manía de tararear todo el rato. 
Y que si tus mejillas se encienden cuando te pillo mirando, te apetezco tanto como tú a mí. 

Nunca supe cómo explicar las cosas que me pasan, pero tú eres diferente. 

A ti no se te puede explicar.
A ti hay que vivirte para entender que dueles tanto como gustas.

Y que dolerás más, pero merecerá la pena. 

Yo te prometo que si todo esto sale bien, contaremos los días para vernos de nuevo.

Para reírnos de lo imbéciles que fuimos, por haber ahorrado ganas en tiempos de amor cronometrado. 


Cronometrado. 

Como tus carcajadas, que duran media canción.
O mis latidos, que duran el tiempo que estoy contigo. 


jueves, 12 de julio de 2018

Algo tiene.

Suena “algo tiene”.

Recordé el día que descubrí que estábamos igual de perdidos y con las mismas ganas de encontrarnos.

Y lo feliz que me hizo.


Supongo que lo que dicen las canciones que llegan por casualidad, es verdad. 

Supongo nunca sabré cómo olvidarme de tus hoyuelos. 

Algo tienes. 

domingo, 8 de julio de 2018

Barcelona-Berlín

Me dijo que le encantaba mi mundo, sin sospechar que sólo tenía sentido si me sonreía con los ojos centelleantes. 

En un suspiro suyo se encerraba la poesía más bella jamás escrita y yo me sonrojaba al imaginarme lo que sería ver cómo se despertaba el sol sobre sus lunares.

Le prometí que nos haríamos Barcelona-Berlín un fin de semana de estos. 

Y que daba igual no dormir, no planear, no pensar.

Que con descubrir, bailar y saber rimarnos... Tendríamos todo lo que necesitamos.

(A)sintió.


(A)sentí.