Recuerdo haberte dicho que la gente me pone, me atrae, pero no me gusta.
Que yo no me pillo, no me cuelgo, no me enamoro.
Y antes de darme cuenta les estaba proponiendo una alianza a tus mañanas para hacerte feliz.
Recuerdo tu sonrisa, tus burlas y cómo la nata del café, adornando tu nariz, acabó llevándonos fuera de aquel bar.
Viéndote bien, mientras buscabas darle forma a tu pelo al despertar, ¿quién no querría amanecer siempre a tu lado?
Yo te querría aún con los daños, aún con los años.
"Me has roto por dentro. Yo no solía sentir más allá de la piel hasta que llegaste y ahora no quiero componerme.
Sólo quiero que me abraces fuerte y hagas, de los trozos de mi alma, trocitos más pequeños.
Tuyos todos."
Quería que me comieras las ganas, que me quemaras la vida, que me arrancaras el miedo...
Y, sin embargo, me llevaste a un terreno desconocido, de la mano, soltándome para que me diera cuenta de que tú eras mi única salida.
Prometo estar contigo cuando las lágrimas hagan, del negro de tus ojos, un castaño suave e indefenso.
Te prometo mis dientes y mis uñas, si la lucha es necesaria.
Te prometo mi vida, si la quieres.
Que digo yo... Que el amor debe ser algo parecido a eso, ¿no?