lunes, 29 de julio de 2019

Inmatemática pura.

O amor é das cousas menos matemáticas da vida, sen embargo hai historias que comezan contando.

Contando días e meses.
Descontándolle minutos aos sentimentos, nun intento van de querelos controlar.

Ás veces a vida insiste demasiado en xuntar dous ollares en distintos espazos e tempos, como para finxir que se esquecen. 

Entón decátanse de que o único que queren contar son lunares, encontros e vivenzas.

Contar a unha coa outra para sempre. 
Sen datas límites, sen freos, sen que ninguén acote o querer. 

Porque xa non hai lembranzas do que houbo antes.
Porque todo o que veña, será bo se as colle da man. 
Porque quedou demostrado que, se están xuntas, o amor é de letras e escribe os mellores poemas reflexados en sorrisos. 

domingo, 14 de julio de 2019

Y si...

Puede que quizás, de alguna manera, la causalidad de la casualidad... 
Me lleve a acabar queriéndote, sin querer.

Puede que tal vez, de algún modo, la casualidad tras la causalidad...
Te lleve a acabar queriéndome, sin querer.

Puede que la probabilidad y la posibilidad se pongan a tu favor, en mi contra. 
O en tu contra, a mi favor. 

Y te diría que a lo mejor no deberías creerte todo lo que te digo, tampoco.
Porque en esto del amor no hay nada seguro y ya sabes que, para mí, todo depende.

Pero sea como sea, pase lo que pase...
Algo me dice que vamos a salir ganando. 

Y no te lo aseguro.
Pero casi sí. 

Y no solo lo supongo. 
Ya  prácticamente diría que lo juro.

domingo, 9 de junio de 2019

Aquello que no tiene nombre.

Siempre pensé que aquello que no tiene nombre, es lo más doloroso. 

Como la muerte de un hijo, o despedirse de algo que nunca tuviste. 

Después me encontré con su sonrisa.
Que hoy me mata, pero ya me dio vida. 

Y tiene nombre... 
¡Vaya si lo tiene! 

De hecho, existen mil versiones de su puto nombre, cada una con su canción correspondiente. 

Y yo no puedo dejar de escucharlas, porque algo me dice que se escribieron para alimentarme el alma. 

Pero eso que duele más que cualquier otra cosa... 
Resulta que sí tiene nombre (y es precioso).

Así que, una vez más, destrozó todas mis teorías. 

lunes, 3 de junio de 2019

Infiel.

Me puse los cuernos contigo y fue el error más bonito de toda mi vida.

Supongo que me dejé llevar por la poesía que brotaba de tu pecho.

Blindado, para el mundo.
Abierto, para mí.

Deduzco que me dejé arrastrar por la corriente que emanaba de tu boca. 

La del agua más cristalina que mis ojos habían visto hasta ese momento. 

No lo aseguro, porque no tengo nada claro desde que estás.

Solo que me puse los cuernos contigo y disfrutaré de ese pecado en todos los infiernos que me toque vivir. 

jueves, 23 de mayo de 2019

Así.

Te echo de menos.

Así.
Sin adornos.
Sin dobleces.

Sin más poesía
que la puta verdad. 

martes, 21 de mayo de 2019

El Riazor de los 90.

Intentaré decirlo lo mejor que pueda.

A ver si así te entiendes, cuando me explico. 
A ver si así me entiendes, cuando te explico. 

Eres la alegría acumulada en la boca del estómago. 

La última canción cuando ya no queda nadie. 

Las noches eternas de veranos fugaces.

El jaleo en el Riazor de los 90.

La risa contenida antes de explotar de felicidad.

La única tormenta por la que me dejo mecer.

Porque solo lo flexible resiste a la tempestad.
Y en la tempestad de tu sonrisa, es justo donde quiero quedarme a vivir. 

¿Lo entiendes ya o lo intento de nuevo?

viernes, 17 de mayo de 2019

Hai tempo...

Hai tempo que non me atopo nas palabras de Neruda.
Hai tempo que non sinto que eu tamén “podo escribir os versos máis tristes esta noite”.

Hai tempo... Porque te quero e quérome máis a min, cando estás comigo.

Porque sei que no oco das túas clavículas, gardas o camiño que recorrerá a miña lingua ata saborear cada unha das palabras que sairán da túa boca. 

Porque das miñas expresións suavizadas polo teu acento, xurdirá a fusión do teu abrazo vergoñoso e a morriña do meu ollar. 

E quero quererte sempre na miña lingua e que fiques cos ollos como pratos, porque non entendes nada pero enténdelo todo.

Sinto que morro por ese xeito teu de ser fogar onde nunca tiven nada. 
E polo son desas gaitas que só parecen afinadas cando ris.

Porque un nunca está perdido, se sabe de onde ven. 
E eu nunca me perderei, se teño a Galiza no horizonte e a ti ao meu carón. 

miércoles, 8 de mayo de 2019

Mujer loba.

Apretaste con fuerza tus maxilares y mordiste con ganas.

En medio de tus colmillos estaba mi corazón, desnudo de dudas y más relajado que nunca. 

Me miraste a los ojos con el brillo de la victoria y mi boca respondió como supo... Mordiendo tus balas. 

Las mismas que disparaste cuando bajé el escudo de mi pecho. 

Esto es la guerra. 

Porque te dejé entrar en mi coraza el puto día cero que me crucé con tu sonrisa y parece que no te quisiste enterar. 

Esto funciona así: 
Matar o morir.
Morir o matar. 

Lo que haga falta. 
Pero ya. 

Que la luna no se queda esperando, cada noche, solo para vernos aullar. 

Excepciones.

Soy de “todo o nada” y tú ya me paseaste por tantos “un poco”, que solo me reconozco en mis excepciones. 

Porque estás viviendo en mi ayer, hoy más que nunca. 

Y yo ya no sé cómo explicarte que la suerte siempre es buena.
Que la mala soy yo, cuando no te digo lo que quieres saber porque no me gusta hablar de mí.

Que prefiero escribir mil textos que parece que no dicen nada, pero siempre hablan de ti. 

Supongo que estoy haciendo demasiados excesos y poniendo parches a las ganas que te tengo, buscándote en otras pieles. 

Y lo hago para que tus fuerzas no flaqueen, para no hacerte sentir culpable de romperme el corazón.

Pero no te preocupes, que tu respuesta es la única que no espero...
Porque sé que no llegará.

martes, 16 de abril de 2019

🌹

Esta noche soñé contigo. 

No estabas bien, yo quise protegerte y acababa por hacerte más daño. 

No te diré que quiero hacerte feliz, porque eso solo puedes hacerlo tú.

Pero quiero que seas feliz cuando estoy. 
Que juega a ser lo mismo, pero no tiene nada que ver. 

Es como dar por hecho que sabes que te echo de menos, aunque no te lo digo. 

Yo no quiero ser la bestia de este cuento, ni quiero guardarte en una vitrina porque crea que tus espinas son insuficientes para defenderte.

Pero siempre serás, como la del Principito, mi rosa preferida.
La más silvestre, del rojo más intenso.
Y, como él a su rosa, te amaré. 

Y me jugaría el cuello por ayudarte a salir de todo lo que duele, si algún día quieres que vuelva a buscarte.

miércoles, 10 de abril de 2019

La dicha.

Nunca es tarde, 
si la dicha eres tú. 

Da igual los meses que pasen, 
porque al final sé que me arriesgaré un día que beba más de la cuenta y alguien lleve tu perfume.

O uno parecido.
Que al alcohol le vale cualquier excusa.
¿O no? 

Y si me dices que sí, que tú también, 
me creería capaz de hacer cualquier cosa de este mundo. 

Y saltaría a tus brazos en caída libre, con los ojos cerrados y sin medidas de seguridad en el corazón.

miércoles, 3 de abril de 2019

Malqueriendo.

A mí explícame 
cómo es que tu boca 
acaba por colarse en todos mis besos.
Aunque nunca haya venido 
a mis labios de visita. 

Dime cómo logras 
que te escuche tararear,
desde tan lejos.

Qué extraña magia, es esa tuya, 
que me emborracha de tu ausencia 
sin beber de tus recuerdos. 

Y qué necesidad era la mía,
de complicarme de este modo
pudiendo vivir sin sentir. 
Pudiendo seguir malqueriendo. 

lunes, 1 de abril de 2019

Abril.

Magia es encontrar tu mirada
al levantar la vista.

Que te pongas del color de la primera amapola que crece en las cunetas.

Y que, sin darte cuenta, 
hagas estallar la primavera en mis entrañas. 

A esto que haces conmigo,
vamos a llamarlo Abril. 

Persecución.

Tengo la cabeza llena 
de versos desordenados, 
que hacen rimar
a tu risa con mis pecados.

¿Me explicas cómo coño 
me libro de tu recuerdo,
si me ahoga 
cuando intento coger aire
y se aparece 
cada vez que pestañeo? 

jueves, 28 de marzo de 2019

Distancia.

Cerca no estaban.

Pero cuando alguien se quiere
de esa forma, 
nunca se llega a estar lejos. 

¿Qué es la distancia, entonces? 

miércoles, 27 de marzo de 2019

Si es necesario.

El frenético tic-tac del reloj, a medianoche, 
me recuerda que el tiempo no me espera.

No me espera, 
pero yo sigo queriendo 
reunir el valor para decirte que te sigo esperando. 

Y el tic- tac sigue sonando.
Martillándome los sesos. 

Mañana me costará el doble disimular las ojeras.
Y este amor seguirá consumiéndome como el peor de los castigos. 

El recuerdo de tu olor ya se está desvaneciendo.
Ya solo quedan tu imagen y tu risa.

Y el puto tic-tac, que no se calla. 

Definitivamente, tenemos que hablar. 

Necesito enfrentarme a tu realidad.
Antes de que la duda me destroce, también, los huesos.

Y que se me pare el corazón, si es necesario.
Pero que no mate más mis noches el sonido del reloj. 

domingo, 24 de marzo de 2019

Saturno.

La veo cuando salgo muy temprano
y cuando llego tarde.
Siempre igual de hermosa.

Cuando me vacía de recuerdos, 
se llena y me hace bien. 

Y yo dejo que sea la reina de mi cielo.
La reina de mi vida.
Controlando las mareas de mis ojos 
que contemplan, anegados, tu partida. 

Hoy es de esos días 
en los que solo me queda la Luna.
Porque a nuestro Saturno, 
te lo llevaste tú tatuado en el pecho. 

sábado, 23 de marzo de 2019

Intentarte.

Soy el valor que me faltó para decirte que te quiero, al final del verano más raro de mi vida.
El miedo a perderte si confieso que te echo de menos.
El dolor disfrazado de sonrisas artificiales. 
El orgullo de hacerte ver que quiero que te vaya bien sin mí, antes que conmigo. 

Y soy un montón de recuerdos de tu risa... Que no se va, ni me deja más remedio que intentar sobrevivir a tu ausencia.

Tú, sin embargo, eres todos mis “ojalá”.

El ojalá sientas lo mismo y tampoco te hayas atrevido. 
El ojalá quieras saber de mí. 
Y, sobre todo, el ojalá no me olvides.

Porque tú siempre serás la más grande y bonita de todas mis dudas y sé que no te irás aunque me obligue a soltarte. 

Me prometí que esta sería la última vez que lo haga, pero quiero que sepas que (aunque no te has dado cuenta) nunca he dejado de intentarte. 

Y quizá algún día, cuando tu luz y mis sombras se vuelvan nieve, reúna el valor necesario para decirte que me has marcado como nadie.

Mi ojalá...

miércoles, 20 de marzo de 2019

Domingo rutinario.

El besayuno de las 8.
El desayuno de las 10.
El de las 12.
El acurrucarnos hasta la 1.
El polvo de las 3.
La peli de las 4.
La siesta de las 6. 
La pizza de las 9.

De nuestros domingos no hay canciones.

Pero, ¿quién quiere música teniendo tu risa?

martes, 19 de marzo de 2019

Escríbeme.

Me dijo: “escríbeme”.

Y escribí con la yema de mi meñique, en letra chiquitita, todos mis anhelos, sobre cada uno de los poros de su piel. 

“Ahora léeme”, me pidió.

Y yo, que nunca supe cómo recitar, sugerí que me dejase hacerlo en braille. 

“Por favor, que te tengo en la punta de la lengua y no quiero que te me caigas.”

lunes, 18 de marzo de 2019

Sirena.

Ahógame en tu mar, sirena.
No me dejes salir a coger aire. 

Que no se me ocurre una muerte más tranquila, que dejarme arrastrar por la tempestad que guarda tu mirada. 


Y cuando me miras desde ahí, con esos ojos pidiendo permiso a la altura de mi ombligo...
Te concedo todas las licencias, con la única condición de que no te detengas. 

jueves, 14 de marzo de 2019

Lo mantengo.

Te voy a llenar de amor hasta que a tu corazón le revienten las costuras.

Hasta que no sepas dónde acaba tu piel y dónde empieza la mía.

Te voy a dar de mí, hasta que no quede ni la sombra de lo que era cuando nos vimos por primera vez.

¿Recuerdas lo que supiste leer en mis ojos? 
Lo mantengo.

“Haz conmigo lo que quieras.”

martes, 12 de marzo de 2019

Ante mí.

Y no es que yo tenga las cosas muy claras... 
Es que tengo, ante mí, muy clara tu imagen y creo que no necesito nada más.

Y no importa si se cortan los labios o duelen los dedos.
Porque el único frío que mata es el de la soledad del alma y ese frío, a tu lado, no existe.

viernes, 8 de marzo de 2019

Mujer.

Soy mujer, ¿te parece poco? 

Pues espera a vernos juntas, 
libres y valientes.
Luchando contra tu odio y
enseñándote los dientes. 

Vestidas como nos dé la gana
y con la lengua afilada.
Con el rostro cubierto,
o “demasiado” maquilladas. 

Espera a vernos gritando
que “ni putas, ni santas”.
O que sí, 
que las dos cosas. 

Porque nacimos para ser
lo que queramos.
Y sentir, vivir, querer y vencer
con la frente bien alta.