lunes, 29 de diciembre de 2014

Cierro los ojos.

Cierro los ojos y te veo.

Te veo frotándote los párpados, muriéndote de sueño y queriendo aguantar un rato más con la mirada clavada en la pantalla.
Sonriendo mientras eres cómplice de un amor de película y sujetas el mío con fuerza.

Arrugando la nariz para hacerme una mueca, intentando que parezca que tu enfado es real.

Te veo pidiéndome que no te haga fotos, que te da vergüenza y asegurándome que las mejores imágenes son las que guardan, a medias, el corazón y la piel.

Preguntándome "¿qué quieres?", en medio de una de tus carcajadas infinitas.
Esas capaces de llenarlo todo de vida.

Te veo haciendo todas esas cosas que sueles hacer y yo siento tan mías, como tuya me confieso.

Te escucho inventando todas esas palabras con las que intentaste definir esto.
Desistiendo al descubrir que "amor", que es la palabra más grande del mundo, se queda pequeña a nuestro lado.

Cierro los ojos y te veo.

Y, desde que te fuiste, quisiera vivir en un sueño eterno.

Muerta de frío, pero sintiendo tu calor.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Funcionará.

"- ¿En qué piensas?

+ En ti. En nosotros.

Si nos completamos, nos entendemos, nos hacemos felices... Quizás deberíamos intentar algo.

Arriesgar más.

Si funciona, funciona.

Y si no funciona... ¿Adivina qué?

- Funcionará."

Eso pensaba.

Entonces me escudé en su sonrisa para jurarnos la eternidad que nos merecíamos.

Aguantamos el desgaste que le hicimos, al amor, de tanto roce.

Entendimos que la vida es mejor, para pasarla sintiendo, en cuanto el miedo se esconde.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Insomnio.

Echo de menos nuestros insomnios.

En los que me jurabas que eras infeliz, pero yo te sabía sonriendo al otro lado de mis palabras.

Aquellos que eran míos, hasta que te escribía y te convertía en eternidad.

Los mismos que, siendo tan tuyos, hablaban sólo de mis sonrisas.

La inspiración no me deja dormir si pienso en tus dudas.
Y se vuelven vacías, mis noches, desde que decidiste no hablarle a la luna.

Hoy volví a echar vinagre a las heridas, recordando cómo vibraba tu pecho al reírte.

Creí en el amor, perdida en una mirada que no era la tuya.

Y dolió.

Dolió, como duele el insomnio al que echo de menos.

El que era tuyo y mío e hicisteis tan vuestro.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Parpadeas.

Parpadeas.

Y se rinden mis suspiros al final de tu alegría.

Se pasean las esquinas de tu cuerpo en busca de la firma de mis dedos y mis dientes.

Rescatas las sonrisas que descansaban al fondo de mi esperanza y dejándome el cuerpo anestesiado con el licor de tus labios, te cuelas en mi sentir.

Lo haces anulando mi voluntad, porque sabes que ya es tarde para que te pida que te vayas.

Parpadeas.

Eso es todo lo que necesité para enamorarme.

Fueron dos segundos.
Tus pestañas.
Un parpadeo.

Parpadeas.

Se empaña mi mirada.

Parpadeas.

Y en tus ojos se dibujan sus pupilas.
Unas que te quieren, pero no son las mías.

Pestañeo.

Desapareces.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Feliz Navidad.

Si llegaste a este post a través de una invitación mía (que, de alguna forma, te obliga a leerlo), FELIZ NAVIDAD.

Si te lo envió alguien porque quiere que lo leas, FELIZ NAVIDAD (de mi parte y de la suya).

Si entraste por casualidad, FELIZ NAVIDAD.

Y si nunca entrarás, ni sabrás que esto existe, FELIZ NAVIDAD.

Hay gente que adora las Navidades, gente que las odia, gente a la que le son indiferentes, gente que quisiera que le gustaran y gente que desearía poder odiarlas un poquito más.

Un año es poco tiempo y mucho, a la vez. Del mismo modo que la vida puede ser un suspiro y un sólo día, parecer una eternidad.

Digo "feliz Navidad", pero lo que quiero realmente es animarte a que sonrías cualquiera de estos días, pase lo que pase.

Que sonrías a alguien importante o a un desconocido y que te sonrías a ti, en el espejo.
Al menos una vez.

Porque no hay nada que caliente el alma como lo hace una sonrisa sincera.

Desde las anteriores Navidades pudo haberte pasado de todo.

Podrías haber perdido a gente que se ha llevado un trocito de ti y, de igual modo, haber dado la bienvenida a gente nueva a tu vida.

Habrás llorado y reído infinidad de veces.

Habrás conocido (y desconocido) a gente maravillosa.

Y habrás amado y odiado.

Pero, seas como seas y hayas pasado por lo que hayas pasado... Respira, agradece a la vida que te haya hecho más fuerte y sonríe (aunque sea con los ojos empañados por la tristeza que ha dejado atrás tu alma).

Sonríe.

Porque no sabes lo que se esconde detrás de una sonrisa que quiere alegrarte el día.

Y no sabes cómo puedes mejorar el día de alguien con una simple sonrisa.

Feliz Navidad.

Magali.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Miento.

Me cansé de gritarle a la luna que en mi pecho late algo sólo por su aliento.

Llegó el frío y, abrazándose a un invierno que se acaba pero hiela el corazón, me trajo el recuerdo de sus labios y los míos.

Una promesa, una mirada, una estación.

Quisiera, aunque me duela, pedirle al viento que le susurre en mi nombre.

Que le diga que tiene el rostro más bello del mundo y le roce las mejillas empapando su memoria con mi aroma.

Que me sienta cerca, una última vez, y se despierte en sus ojos el brillo de todas nuestras mañanas.

Miento.

Quisiera ser ese viento.

Aunque ya no esté mi piel a su lado, para erizarse cuando llega y me abraza por la espalda, por sorpresa, con las manos congeladas y hablándome de calor.

Miento.

Como mentí una y mil veces consiguiendo que se fuera de mi lado, fingiendo que no me importaba, asesinando al amor.

Me cansé de gritarle a la luna que en mi pecho late algo sólo por su aliento y, aunque me queme el orgullo, le diría que lo siento.

martes, 9 de diciembre de 2014

Así.

Mis manos en tu cara, tus pestañas haciéndome cosquillas, tu nariz jugando a acariciar la mía y nuestras sonrisas tan cerca, que puedan respirarse.

Susurrarte una tontería, sentir tu carcajada suave y que tus labios se rindan a las ganas de los míos.

Dibujar un "ojalá" en la curva de tu espalda, morder mis miedos, cambiarlos por tus caricias...

Y que el resto del mundo, en ese momento, ya me dé igual.

Así nos imagino.

Así te quiero.

Así.

Si tú quisieras.

Recordé.

Acercaste tu mano a la mía y, después de confundirse nuestros dedos como antes, recordé lo bonito de tu risa las frías tardes de invierno.

Las luces de los árboles de la calle me recuerdan a tus ojos, brillando intensamente, reflejándose en los míos.

En una de las lágrimas que, curiosa, se escapa de mis ojos, se proyecta la imagen de tus manos ajustándome las gafas. Empañadas por lo cercano de tu aliento.

El roce de tu piel me trae a la memoria la prisa de nuestras ganas por deshacernos de la ropa cuando, llegando a casa, tus dientes me convencían de que quedarme a tu lado era tan necesario como atractivo.

Verte esperando, en el sofá, entreteniendo a tus caricias con el pompón de mi gorro preferido y torciendo una sonrisa por lo indiscreto de mis calcetines.

Y estallando una carcajada tras las primeras cosquillas, podíamos dejar el vino para otro momento.
Haciendo de la Navidad el único testigo de la fuerza de tus labios sobre mis piernas, de mis uñas sobre tu espalda, de todos nuestros complementos esparcidos por el suelo del salón.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Sinceramente.

"- ¿Qué necesitas para ser feliz?
+ A ti.
- Sinceramente...
+ A ti y un buen café."

Y no le mentí.

Podría pasarme la vida mirando cómo desfila por el pasillo con las camisetas gigantes que usa para dormir, esas cuyas mangas le cubren las manos, y seguir sonriendo desde mi rincón de la habitación.

Yo no quiero un amor de verano, si el frío del invierno me sigue regalando el calor de sus besos.

No lo quiero.
Porque cuando el sol del otoño golpea la luna del coche y gira la cabeza quejándose, yo me quedo mirando lo bonito de su rostro a contraluz.

No... Porque cuando ataca la primavera, las flores de su cintura se vuelven caprichosas y piden a mis besos que las rieguen.

No. Porque a su lado siempre es verano, siempre es amor.

No le mentí.

Como no lo hice el día que le juré que lucharía por lo nuestro.
Ese día que, colocada de su risa, fui la persona más feliz del mundo entre sus manos.

No me mintió.

No, cuando me dijo que sus ojos brillaban por los míos.
El día que descubrí que sus labios sabían a café y convirtió mis mañanas en la mejor parte del día.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Y si se trata de...

Y si se trata de tu mano con la mía, corazón, lo que me sobra es paciencia.

Paciencia para esperarte impaciente, cada noche de mi vida.

Para explicarte una y otra vez, lo que me gusta de ti.

Para redibujar tus lunares. Descubriendo en cada uno, un trocito más de cielo.

Y si se trata de tu boca con la mía, corazón, lo que me falta es tiempo.

Tiempo para escribir la historia de nuestro amor.
Letra por letra.

Tiempo para contar la arena de la playa, cuando se esconde entre tu ropa.

Tiempo para abrazarte y no dejarte ir.

Y si se trata de quererte, nadie lo haría como yo.

Y si se trata de mentir... Nadie me dice que me quiere, como tú.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Me encanta su voz.

Me encanta su voz cuando habla, me susurra o grita.

Pero, sobre todo, me gusta lo graves que se vuelven sus carcajadas cuando se ríe sin poder parar.

Encontrarme con el espejo, por casualidad, mientras acaricia mi pelo suavemente... Y querer quedarme con esa imagen para siempre.

Que se fundan mis manos con sus costillas y quedarme a vivir entre sus sábanas, sin preocupaciones más allá de su sonrisa.

Juraría un "para siempre" a cada uno de sus lunares y podría cumplirlo en todas las vidas que me queden.

Recogería todas sus lágrimas y encadenaría, con su sal, cada uno de los miedos que se acercan a empañar su felicidad.

Adoro cuando canta.

Consigue que todas las canciones suenen perfectas en cuanto separa los labios y me hace olvidar, por un instante, que el mundo existe.
En ese momento, para mí, no hay una sola estrella que brille más que sus ojos.

Dormirme con la imagen del espejo, sintiendo sus manos.

Recordar, al despertar, y guardar el corazón en el bolsillo.
Hasta la próxima.

¿He dicho ya que me encanta su voz?