martes, 27 de junio de 2017

Por separado.

Por fin terminé el libro que había empezado antes de ti. 


Aquel que nunca continué, porque era demasiado triste para el "tú y yo" de aquella época.


Al final, resultó que no lo era tanto. 


Cerré los ojos y, casi de la nada, volvió a sonar Izal.

Como cuando me tumbaba al sol y me hacías caricias en la tripa.


Pero, ahora, sin cosquillas. 


Supongo que fuiste la primera vez que se rompió mi corazón, esa vez a la que llaman "la más dolorosa". 

Y la última... Porque nada se puede romper dos veces de la misma manera. 


Te lo agradezco. 


Te agradezco que ya no duelas, ni me roces la tripa, ni te cueles en mi terraza o en mis pensamientos. 


Te agradezco el final de esa historia, que no me partió el alma más que tu partida.


Y te agradezco, infinitas veces, que las canciones ya no me hablen de ti. 


Es lo único que necesitaba porque, al fin y al cabo, tú y yo siempre fuimos "tú y yo".


Por separado.


jueves, 22 de junio de 2017

Nacimos para vivir.

Me lees la mirada sin importarte nada más, como el que escucha la letra de las canciones para decidir si le gustan o no.


Olvidas mi ritmo y te centras en lo otro, dejándome abrazada a millones de dudas.


Supongo que a estas alturas ya he perdido la noción de qué es ir y qué volver.


Si tengo casa, no sé dónde está.

Me imagino que acabaré viviendo con mis sentimientos, que se escaparon del fondo de mi pecho para descansar, expuestos, sobre el tuyo.


Sueles decir que "no se trata de mirar con pena al tren que se va, es mucho mejor sonreír al que aparecerá rompiendo la oscuridad del túnel en cuestión de minutos... Nacimos para vivir y debemos dejar que se note, ¡joder!".


Y tienes razón. 

Y es muy graciosa la forma en la que dices "joder". 


Y lees al fondo de mis ojos la historia más bonita de todas. 

Esa que yo evito contarte.


Una página detrás de otra, sin llegar nunca al final.


Y muerdes, a veces. 

Y mueres, otras muchas, a la altura de mis caderas.


Y me matas, de paso que vas. 


De amor, de placer y de ganas de verte. 




miércoles, 14 de junio de 2017

Ni tú.

Cerré los ojos dos segundos y, cuando los abrí de nuevo, ahí estabas. 

Sonriendo como si toda la felicidad del mundo estuviese presa en tu boca y con la mirada llena de luz. 

Te acercaste y entendí que eras exactamente lo que la vida me había estado preparando todos estos años. 

Una paciencia infinita para mis tonterías, un grito de calma para mis locuras... Un nombre raro, para mi nombre raro.

Me encanta desorientarme en el mapa que es tu piel y dormirme mientras me acunan tu voz y tus carcajadas.

Y esa seguridad con la que haces las cosas mientras aseguras que "las cosas se hacen creyendo que van a salir bien, con la seguridad de la muerte... Que es tanta, que te regala toda una vida de ventaja.".

Esa seguridad que asusta, pero tranquiliza y engancha. 

Como tu sonrisa cuando se te suben las mejillas y se te achinan los ojos.
Y te lloran, de paso, porque el sol te ataca de frente y resulta ni tú puedes controlarlo todo.

Qué rápido se me está pasando junio.

(Y la vida, cuando estás.)


jueves, 8 de junio de 2017

Espejismo.

A veces me quedo colgada del brillo con el que me miran tus ojos y me da miedo decepcionarte. 

Tengo que decirte que estoy bastante lejos de ser lo que piensas. 

Soy un espejismo. 

Me encantaría poder prometerte que la vida, a mi lado, será una aventura. 
Jurarte que no discutiremos nunca y que no te enfadarás conmigo... 

Pero no puedo. 

Lo que sí puedo hacer, es contarte mis pequeñeces y que tú decidas si te quedas a dormir en mis pupilas.

No aguantaré sin hablarte (sin hablar, en general) más de media hora. 
Nunca. Bajo ningún concepto.

Te pediré una orden de acercamiento los días que estoy mimosa y te mandaré a la mierda cuando necesite estar sola. 

Canto sin parar y siempre, SIEMPRE, llevo unos auriculares conmigo (y una canción en la cabeza). 

Bailo cuando tengo hambre y veo comida.

Hago ruiditos raros si algo me gusta mucho (acompañados de palmaditas sonoras y rápidas). 

Suelo tener un libro a medias y siempre hago bromas con todo, por eso parezco poco seria y resulto irritante.

Tengo manías. 
Muchas e insoportables.

Y quiero que te quedes. 

Quiero que mañana despiertes a mi lado y quieras seguir sabiendo más de mí. 

Quiero demostrarte que soy espejismo, pero también sé ser oasis. 

Y que, dé o no resultado, haré todo lo posible para que sientas que mereció la pena haber arriesgado. 

domingo, 4 de junio de 2017

"Carrie".

Pasa el tren dejando toda la soledad de mi alma al descubierto y un olor a lluvia que me recuerda demasiado a la sensación que me dejaste al marcharte. 

Empieza a sonar "Carrie" en los auriculares bluetooth que me compré aún no sé bien para qué. 

Siempre te hizo mucha gracia mi obsesión por comprarme cosas que acabaría utilizando "un par de veces y punto". 

Te gustaba mi manía de tener los libros ordenados por altura y te daba demasiada rabia verme comer de pie, aún cuando no tenía prisa. 

Y jamás dejó de parecerte extraño que buscase la inspiración entre tu perfume y tu piel, aunque te juré mil veces que sólo ahí podía encontrarla.

Supiste ser agua los días de mucho calor y aprendiste a abrigarme la vida, cuando me olvidé de su valor.

Me quisiste.
Mucho y bien. Como nunca nadie lo había hecho antes.

Es por eso que me vienes a la cabeza cuando suenan esas canciones que todo el mundo conoce, pero de las que nadie recuerda los títulos. 

Y, aunque parezco complicada, a ti se te hizo fácil quererme y a mí me hacía feliz hacerte feliz.

He vuelto a perder el tren, se mueren los últimos acordes de "Carrie" y yo ya no sé si llueve fuera... O dentro de mí.