miércoles, 31 de julio de 2013

Sonreía sin saber que, cuando estaba frente a mí, no podía pensar en nada más.

Nunca he sido lo suficientemente valiente para enfrentarme a nada y el amor, único enemigo invencible, no era un buen comienzo.
¿Cómo seguir luchando si pierdes la primera batalla?

Necesitaba decirle que su mirada era lo único que liberaba a mi alma de la penumbra en la que se había acostumbrado a vivir, que pensaba en su sonrisa y todos mis problemas se esfumaban, que soñaba, cada noche, que estaba junto a mí.
Decirle que, de los que me desnudaron el cuerpo, nadie me había desnudado el alma sin apenas rozarme.
Susurrarle cada minuto que, como el amor que yo siento, no hay dos. Hablarle con los ojos, permitirle entender mis silencios y esforzarme por entender los suyos.

Nunca antes me había enamorado y me di cuenta cuando su perfume se cruzó en mi camino despertando todos mis sentidos, haciéndome enloquecer.

Me obligó a sentir, por primera vez, que yo ya no era parte de mí, si no una pieza más del puzzle de su vida.
Colgada de su voz, de su acento, de su aroma. Con necesidad de su aliento.

Iba a decírselo. Ya no estaba.

¡Cómo me habría gustado ser valiente!

lunes, 29 de julio de 2013

Sé que estoy rompiendo la promesa que te hice años atrás.

Juré amarte por siempre y sin embargo mi amor se fue extinguiendo mientras el tiempo, como buen depredador, esperaba para atacar en el momento preciso.

Sabes que jamás faltaría a mi palabra y recuerdo que, ligada a mi promesa de amarte, también te hice la de no herirte.

No me gustaría que, por mi culpa, tuvieras que despertarte un día para descubrir cómo tu vida había perdido el sentido.
Que tu buen humor y la alegría de tus ojos se fuese apagando mientras buscabas en los míos un indicio del amor de ayer.

Prometo que amarte fue lo más bonito que me pasó y que fue tan fácil abrir la puerta al amor cómo descubrir que ya se había ido.

¡Y qué difícil el "adiós" a lo que se pensaba eterno!

Llórame, grítame y ódiame hasta que seas capaz de recordarme con una sonrisa como una parte agradable de tu pasado, como una historia bonita que confundiste con el amor de tu vida.

Te quiero y siempre lo haré y sé que, aunque ahora no lo hagas, dentro de un tiempo entenderás que lo mejor que pude hacer fue dejarte vivir una historia real en lugar de obligarte a sostener algo sin sentido.

domingo, 28 de julio de 2013

Cómo explicarte que me pintaste el alma con la sencillez de quien se pinta las uñas, que diste color a mi vida de la forma más tonta, apareciendo por casualidad.

Recuerdo que brillaba el sol fuera y dentro de mí llovía fuerte.

La humedad que se adueñaba de cada rincón de mi ser me dolía, me mataba despacito, sin avisar.
Decidí salir a ver si el sol me secaba las lágrimas y, con ellas, iba desapareciendo el dolor húmedo que me dominaba.

Decidí salir y allí estabas. Como siempre, pero como nunca.
Te vi donde tantas otras veces te había visto pero, esta vez, te miré.

Clavaste tus ojos en los míos como diciéndome "siempre he estado aquí" y, de repente, sentí que todo lo que me rodeaba se desvanecía.

Estabas allí, mirándome. Tus ojos eran, ahora, míos y tu sonrisa, que me había pertenecido sin yo saberlo, se estaba dejando llevar hacia lo que la mía quisiera mostrarle.

Recuerdo haber susurrado un "gracias" que callaste con un beso y, desde ese día, jamás volví a ver llover.

"Engañando las esquinas para volverte a encontrar."

martes, 23 de julio de 2013

Yo soy esa insoportable que no se calla nunca, que siempre tiene algo que decir y que, probablemente, te haya cortado alguna vez mientras hablas.

La que se muerde las uñas, hace el payaso, se desquicia muy pocas veces pero a lo grande, grita sin querer y canta todo el día.

La misma que no sabe elegir entre dulce y salado, que escucha desde rancheras hasta rock y que no puede pasar un día sin, al menos, tararear algo.

Esa que por las mañanas es terrible, que se levanta de mala gana y olvida todo lo que le dicen cuando la despiertan (la primera vez).

A la que le gusta estar sola a veces, conducir, poner acentos del mundo y escribir (mejor o peor, es lo de menos).
La que tiene muchas manías y no soporta tantas cosas como canciones "le encantan".

La despistada, la torpe, la caprichosa, la "personaje"... Pero siempre, SIEMPRE, la que va a estar ahí cuando necesites un consejo, un empujoncito o solo despejarte.

Si me reconoces en estas palabras, a estas alturas estás sonriendo y pensando "qué desastre es" y, aún así, me quieres contigo ¿cómo podría negarte un lugar en mi vida?

lunes, 15 de julio de 2013

Quiero hablarte de algo que probablemente te resulte extraño. Quiero hablarte de ti.

Estoy casi segura de que jamás leerás estas palabras, pero es ese "casi" el que me hace estar escribiendo.

Yo no sé en qué momento decidió el destino que entrases en mi vida y, aunque ya hace tiempo de eso, no puedo dejar de preguntarme el porqué.

Tú, con tu sonrisa perfecta, tus ojos, tu pelo, tu todo.

Parece que te tenga delante, que pueda sentir tu olor, oír tu voz, que puedas contagiarme tu felicidad...

¿Sabes? Yo no creía en el amor a primera vista y, aunque pensé conocer el dolor de un final, me di cuenta de que no hay mayor pena que la de una despedida sin "adiós".

Podía vivir con lo que sabía de ti, viéndote cada día.
Pero ahora que no sé si estarás bien, tengo algo más que reprocharle a la suerte cuando nos veamos cara a cara.

Te pido algo, háblame.
Sal de mis sueños, entra en mi vida.
Escapa de mi pasado, instálate en mi presente y vivamos nuestro futuro.

Te costará creerlo, pero te quiero.

jueves, 11 de julio de 2013

Los "me aburro" que ayudaban a salir de casa, las palabrotas entre amigos que hacían a uno sentirse mayor, las tardes largas de pantalones cortos, la edad libre de complejos y las puestas de sol en la playa que marcaban la hora de volver.

Ese "vámonos, que es mejor que se rían después a que nos chafen el plan", con su correspondiente escapada.

Alejarse un poquito del resto, sin que lo noten y, donde nadie mira, el beso con sabor a playa, nervios y verano.

Ese sentir que algo cambia y pensar que es para siempre. La ilusión de un primer amor, el de niños , el que se piensa eterno y, con el tiempo, se recuerda con una sonrisa y acompañado de un pensamiento: "ojalá volver a esa época por un día".

sábado, 6 de julio de 2013

Se abrió paso entre la multitud y, encima de una caja de plástico, levantó la mano y alzó la voz.

"Estoy aquí para hablarles de amor" y, uno a uno, empezaron a dirigir hacia él sus miradas.

"¿Lo ven? Están aquí, ajenos los unos a los otros pero, cuando pronuncio la palabra AMOR, a todos les interesa.

Ahora que capté su atención me gustaría que escuchen lo que les tengo que decir.

Este mensaje es para una persona de las que están a mi alrededor en particular pero, si me permiten acercarme a su corazón un poquito y susurrarle, podrán sentir que esa persona es cada uno de ustedes.

Todos nos merecemos vivir un amor, al menos una vez en la vida. Pero, ¿y qué si no resulta? Pues oigan, buscamos otro, el bueno, el real.

Sí, sé lo que están pensando y sí, se equivocan.
Enamorarse de nuevo no es traicionar a su antiguo amor.

Se lo merecen, regálense a sí mismos la oportunidad de amar.

Nadie puede elegir a quién ama y, por ello, estarán de acuerdo conmigo en que alguien incapaz de comprender el amor ajeno, es, también, incapaz de amar.

Sobre el amor, que es el sentimiento más grande, el que debería mover el mundo, hay muy poco escrito.
¿Por qué no estudiamos "amor"? ¿Por qué no es materia de examen?

Porque, señoras y señores, el amor hay que vivirlo y, todo lo que se estudia, no se vive.

Amen, besen, abracen, pidan perdón, dense "explicanciones", lloren y "besayunen" todas las veces que quieran y, cuando se acabe, empiecen de nuevo a sentirlo.

Háganlo para que nunca haya que estudiarlo. Háganlo por ustedes. Y tú, hazlo por mí."

Volvieron cada uno a lo suyo. "Está loco", murmuraban.

martes, 2 de julio de 2013

Metió en un bolso todo lo necesario y, en su corazón, un paquetito de recuerdos.
Decidió que lo mejor era marcharse de allí sin avisar, sin pedir el dichoso permiso que llevaba pautando su vida desde que tenía memoria.

Se fue cuando nadie lo notó, cuando sabía que no la echarían de menos.
Avisaría de que estaba bien, pero después de unos cuantos kilómetros.
Se marchaba en busca de una vida, de SU vida. Se sabía merecedora de la felicidad que gozaban otros y era el momento de salir y encontrarla en cualquier esquina.
Abrió el puño, cogió lo que pudo y se escapó.

Horas después, echando la mano al bolsillo, descubrió cinco duros y un botón entre las propinas.

"Olvídame, yo te recordaré."