Siempre que viajo me acompaña Andrés Suárez porque su acento me sabe a casa.
Me despeina un “tren sin parada” y tu recuerdo descarrila dentro de mi pecho.
Ya sabes que nunca me gustó elegir entre estaciones o aeropuertos.
(Ni elegir, en general.)
Pero, desde que no cargo el peso de tu equipaje y Andresiño me cambió el “Vuelve” por el “Ahora ya fue”, me pesan menos las despedidas y me gustan más los encuentros al final de cada trayecto.
Sigo prefiriendo viajar a quedarme.
Pero me di cuenta de que viajo mejor sin tu compañía y me quedaría donde me lo pidiese una sonrisa que sepa ganarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario