He vuelto a llegar tarde para ver las perseidas.
Justo hoy, que les iba a pedir a cada una de ellas que te trajesen a mi lado.
Como la noche que pedimos deseos al aire, porque sí.
Porque tú me dijiste que se pueden pedir deseos todos los días, aunque no haya Luna Roja, ni lluvia de estrellas... Y yo quise creerte.
Y quería haber encerrado todas las estrellas fugaces en tus ojos, para pedir no volver a llegar tarde a tus noches.
Y quería haber encerrado todas las estrellas fugaces en tus ojos, para pedir no volver a llegar tarde a tus noches.
Pero supongo que somos todo lo que cabe en el espacio del “casi”.
Del “casi no te quiero”, del “casi no te echo de menos” y del “casi no te conozco”.
Ese “casi” tan grande en el que podríamos quedarnos a vivir, porque nos merecemos sentir todo lo que queramos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario