Necesito que alguien me explique el insomnio que me produce pensarte.
Te me agarras fuerte al pensamiento, me haces sonreír y, después, me haces tantas cosquillas en la tripa que se me olvida que existe algo más.
Acaparas todos mis sentidos siendo apenas un recuerdo y me muero de ganas de volver a darte un beso despistado, cuando el alcohol me da la confianza que me falta.
Estoy llegando a la conclusión de que eres todos los textos que tengo guardados en “borrador”.
Esos que no me atrevo a publicar por miedo.
Y no sé qué mierda es esto que me pasa.
Que es mucho en poco tiempo.
Pero quiero más y echo de menos.
Y ya no sé por dónde cogerlo porque nunca, nadie, antes, nada... Como tú.
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