Me he dejado la garganta cantando versos de La Fuga a medio palmo de tu oreja, porque nunca está de más decirte “llámame, te quiero escuchar” antes de que te vayas.
Me has hecho romper con el pasado y olvidarme del agobio del futuro.
Y ahora que el insomnio tiene tu cara, solo quiero dejar morir las tardes entre tu pelo en alguna playa de alguna costa que no sea la tuya ni la mía.
Y que suene la “desidia” de Extremoduro todas las veces que quieran ponerla, que a mí ya no me afecta si tengo tu piel erizada compartiendo toalla con la mía.
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