Sobrevuelo el trozo de mundo que me separa de ti y me da la impresión de que mi avión viaja más rápido que los demás.
O mis ganas de quedarme me pesan tanto, que quisiera ir más despacio.
Las nubes me recuerdan a ti porque son jodidamente frágiles, pero se sostienen solas.
Forman castillos mientras las miro y no me habría importado ser princesa de uno de esos cuentos, si lo escribieses tú sobre mi tripa.
Y que le den a los horóscopos y a todas las predicciones que juran que no podremos.
Porque, por verte sonreír, yo lo puedo todo.
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