Lo hice mal una vez y no quiero volver a hacerlo.
Me escapé buscando respuestas, sin haberme planteado las preguntas.
Las encontré en unos ojos que hablaban, los tuyos.
Y, aunque no a mí, lo decían todo.
Supe interpretarte y, desde ese día, sólo quiero leerte.
Leerte el futuro en la palma de la mano, mientras me acaricias.
Leerte en braille, en todos los idiomas y a oscuras.
Leerte los labios cuando sonríes soñando, me llamas idiota, o me dices que me echarás de menos cuando te vayas a trabajar.
Leer lo que escriben tus lunares, cuando me das la espalda para dormirte sobre mis ilusiones.
Leer la vida al fondo del verde del mar de tus ojos.
Leer esta y nueve vidas más.
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