"El amor tiene fecha de caducidad", te dije.
Te reíste y susurraste el "Ah, ¿sí?" más sexy de la historia, haciendo bailar tus pestañas como sólo tú sabes hacerlo.
"No siempre la misma, pero sí..."
Levantaste mi cabeza con las yemas de tus dedos y volviste a sonreír.
"La vida también... Y a veces pasa que el amor tiene más margen.
Eterno, le llaman.
¿Qué te parece si pensamos que el nuestro es así?
¿Qué te parece si nos convencemos, a besos, de que se nos agotará la vida queriéndonos y no le daremos tiempo al amor para morir?"
Creo que tenías razón.
Lo sé cada vez que te veo y se me acaban las fuerzas intentando no pensarte durante días.
Lo siento cuando creo que te he olvidado y vuelves a aparecer para hacer temblar a mi piel, que aún guarda la memoria de la tuya.
Creo que tenías razón.
Y "eterno" se repite en mi cabeza una y otra vez.
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