Hace algún tiempo, el calor artificial de las noches de invierno se instaló dentro de mí.
Lo hizo para recordarme que echaría de menos tus ojos un día tras otro, que buscaría tu sonrisa, en vano, en muchas otras y que, de lo ardiente de las noches, solo me quedaría el frío de las despedidas.
Aún puedo recordar el momento en el que me dije "¡Despierta! Estás enamorada."
No sabes lo que daría por poder abrazarte y decirte la verdad pero... ¿Qué pensarías si una loca que nunca te habló se pone a tu lado y te dice que te quiere, que lleva meses viviendo por tu sonrisa y que todos sus problemas desaparecen cuando te ve?
Llega el invierno con sus cosas y yo, que ya llevo tiempo con su frío instalado en el alma, lo llevaré como pueda.
Con tu sonrisa de lejos, el abrigo de unos brazos extraños y echándote de menos.
Llega el invierno con sus cosas y yo, cobarde, de nuevo sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario