A veces una necesita a alguien que escuche todo lo que tiene que decir sin juzgar, sin desconectar, sin un "no me rayes".
Hasta que una lágrima decida que fue la última y cierre el paso a las que quieran venir detrás imponiéndose con un "tú, para la próxima".
A veces una necesita hablar hasta que no tenga más que decir, hasta que se agoten sus palabras y ya haya utilizado todas las expresiones existentes e inventado alguna que otra.
A veces una necesita desahogarse con alguien que jamás contaría nada de lo que sabe y estar segura de que tiene a otra persona en quién confiar.
Porque, cuando no es así, una se siente sola.
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