viernes, 15 de julio de 2016

Al final de la noche.

Sentí un escalofrío y, a destiempo, una caricia que no acariciaba como las suyas. 

Me había jurado a mí misma que no volvería al amor "de prestado" y había vuelto a fallar. 

Me faltaba su risa al fondo del local y unos ojos sinceros al final de la barra.
Al final de la noche.
Al final, en su cama. 

Y es que, cuando una se acostumbra a unos besos que saben cómo doler, no hay ginebra que cure las heridas del alma.
Ni besos sin dolor, capaces de llenarla.

No quiero mentirle. Hubo otros cuellos, otras manos y otras caderas en las que dejé que se pusiera mi sol, con la esperanza de ver amanecer otra ilusión.

Pero, cuando algo es imborrable, no importa lo perfecta que pueda parecer la alternativa.

Es como si algún loco pretendiera olvidar a Chavela, porque existe Lila. 

martes, 12 de julio de 2016

Todo es temporal.

Acércate.

Déjame escribir sobre tu espalda diez minutos. Sólo diez. 

Permíteme deslizar mis dedos sobre tu piel, inventándome la historia que tú me pidas. Como hacíamos antes. 

Vuelve a ser el personaje principal de mi realidad y pídeme que rediseñe tus costillas. 

Oblígame a perderme, una vez más, en la forma de tu ombligo, mientras rodeas mis ganas con tus piernas. 

Sentiré que he vuelto a casa cuando me pierda entre tu pelo y, aunque jures que no me vas a perdonar por volver a dejarte, haré que se te olvide que todo es temporal.

Porque no hay amores eternos, ni destinos definitivos. 
Pero lo que se me queda dentro del pecho cuando te rozo... Ay, corazón. 
Eso sí que no se borra. 

Acércate, que creo que te puedo demostar que tengo razón.

Deja que te tatúe el alma, desde la piel.

domingo, 10 de julio de 2016

Dijiste que sí.

Siempre te miraba y, aunque de lejos, sabía que eras tú.

Me bastaron tres segundos para sentir que quería arrancar de tu mirada todo lo que la empañaba.

"Crearemos recuerdos nuevos. Recuerdos que te hagan sonreír y sean sólo tuyos y míos."

Y dijiste que sí. 

Te pedí que nunca dejaras de darme paz, de hacerme sentir que los problemas no existen cuando estoy a tu lado. 

Te convertiste en las siete notas del pentagrama de mi vida y sonaste a melodía en la flauta más dulce de todas.

Eras bemoles y sostenías mi vida.
Supiste ser música y destrozaste los silencios.

Ahora te recuerdo y me sabes a casa, a morriña, a verano fresco.

Ahora que me muero por ti, me mata el no verte.

Pero tú despiertas muy lejos de mí y yo prefiero pensar que estás cuidando mi mar, para verlo reflejado en tus ojos cuando vuelva y saber que todo sigue como siempre.

sábado, 2 de julio de 2016

Querido julio...

Te abrazo, julio.

Te abrazo con la fuerza con la que, el que lo perdió todo, se abraza a la última esperanza. 

Te abrazo porque eres alegría y morriña.
Porque eres verano. 

Me aferro a tus costuras con seguridad, con ganas de exprimirte y que saques lo mejor de mí.

Y vamos a llevarnos bien. Lo sé.

Te abrazo, de nuevo, julio. 

Lo hago porque sabes ser ella, porque me acercas su recuerdo y me calmas por las noches desde que no están sus manos. 

miércoles, 29 de junio de 2016

"El Rocanrol de los idiotas."

Todo lo que tengo, me cabe en el bolsillo de cualquier vaquero viejo.

Un bono de bus con pocos viajes, una foto en la que sales siendo protagonista de mi vida y un corazón gastado. 

Llovía muy fuerte cuando te vi marchar. 
Ahora lluevo yo, con fuerza, sobre las aceras de una ciudad que no me conoce.
Y llueve tu recuerdo cada vez que cierro los ojos. 

Aprieto fuerte los párpados, buscándote, y apareces sonriendo. Siempre sonriendo. 
Porque es lo que haces cuando me miras.

Te veo de lejos y suena, para mí, "El Rocanrol de los idiotas".

Y de lejos, que siempre ha sido lo más cerca que hemos estado, me vuelves a dar razones para creer. 

"A mí no me quería una mujer, a ti se te moría una ciudad."



domingo, 26 de junio de 2016

Al mar y a ti.

Hay domingos de diferentes azules y diferentes azules dentro del mismo mar. 

Azules que me recuerdan a tu nombre, a tus ojos, a tu pelo, a cada uno de tus delicados movimientos y a tu forma de deslizarte entre mis penas con tu sonrisa inquebrantable. 
A las ganas que tengo de volver a ser yo, y poder serlo contigo.

Domingos de "venga, ¡échale huevos!" y acabar repitiendo tu nombre, como si fuera el estribillo de mi vida, sólo para comprobar que sigue sonando igual de bonito que siempre. 

Es pronto para echaros de menos. 
Al mar y a ti. 

Pero supongo que hay cosas que son inevitables y yo soy de esas a las que, si les falta el mar, les falta la vida. 

Te seguiré buscando en todos los azules de los mares a los que me lleve tu recuerdo, intentando descifrar qué es eso que me gritan las olas cuando pienso en tu mirada y tu media sonrisa.

Y lo haré hasta que me dejes conocer el sabor de tus besos sobre la arena de la playa que elijas, cuando quieras visitarme.

domingo, 12 de junio de 2016

Después, domingo.

Después de tu sábado, corazón, siempre llega mi domingo.

Después de que las mariposas del estómago se entretengan con los placeres de la vida, me veo obligada a destilarte durante horas. 

A veces me muero por buscarte y decirte que quiero que seas más que las ganas que te tengo. 

Llamarte y mirarte a los ojos para invitarte a uno de mis domingos torpes, en los que sólo puedo atormentarme con el recuerdo de haberte visto sonreír. 

No suelo conseguir reproducir en mi cabeza el sonido exacto de tu voz, pero mataría por saber cómo suenas diciendo mi nombre.

Quisiera que fueras testigo de ese día que parece haber sido diseñado para estar en cama, leer un rato y comer mal. 

Y acariciarte la espalda hasta que te duermas.

Y sentir que estás. 

Y poder seguir soñando contigo, pero contigo.


jueves, 2 de junio de 2016

Volveremos a ser.

Si alguna vez fuimos, te prometo que volveremos a ser.

Porque yo no he vuelto a subirme a un avión, llorando de emoción, en mi puta vida. 
Y con el tiempo descubrí que, si los viajes no me llevan a ti, no me interesa volar.

No me creo el cuento de que los amores hay que firmarlos y me sigo perdiendo en la guerra si no encuentro tu paz. 

He tropezado con una sonrisa de paso y han vuelto las ganas de verte. 
Habían emigrado.

Los besos que me debías, me hirieron.
Me mató el pecado. 

Mi voz ya no tiembla si pronuncio tu nombre.
Y lo bien que te sienta mi frío, aunque te siga sobrando el abrigo, me rompe. 

Esta vez te llevaré a donde no existe la distancia y querrás quedarte. 

Volaremos lejos y ya nunca más podré volver a rimarte.

miércoles, 1 de junio de 2016

"Sentimiedo".

Estoy en una calle sin salida, creo que se llama sentimiento. 

Es una sensación que me agobia, pero me hace feliz.
Me apetece y me asusta, con la misma intensidad.

Leí en alguna parte que, cuando te pasa eso, ya es tarde. Ya estás jodida. 

Puede que sea cierto y que este texto no tenga ni pies, ni cabeza... Pero dejadme que os hable un poco más sobre ese lugar. 

Está sonando una canción. Es brasileira y dice algo así como que "si es cosa de mujeres, tiene marca de pintalabios". 

Puede que mi traducción no sea perfecta. 

Cierro los ojos y me empapo de ese calor húmedo que me acerca al recuerdo de algunas noches, en las que fui feliz soñando con eso que ahora me está rompiendo el alma.

Sé, de la felicidad, lo que me dejó ver: que sólo es real si está sobre su rostro, en su sonrisa y dentro del brillo de sus ojos. 

De nuevo esa sensación. 
A mí me gusta llamarla "sentimiedo".

Tengo el deseo de apretar los párpados muy fuerte y volver a escuchar su voz diciéndome "te quiero" sin dudar, sin temer, como quien corre con los cordones desatados.

Quiero instalarme en ese momento y vivir aterrada en el eterno recuerdo de lo bonita que es. 

Querer y temer. 

¡Que diferentes parecen y qué parecido se sienten! 

lunes, 23 de mayo de 2016

All in.

Me susurraste "supongo que la apuesta es arriesgada", mientras deslizabas la mano sobre mi rodilla.

En ese momento, yo ya estaba perdida en el juego de tu boca. 
Ya había decidido que tenía que apostarlo todo a tu favor. 

All in. 

Quería empezar por tu cuello y no parar de besarte hasta cubrir toda tu piel con el granate artificial de mis labios.

Siempre supe, por cómo me mirabas, que tenías un plan para mi sonrisa.

Te convertiste, sin saberlo, en mi apuesta más segura.
Y fuiste lo más real que tuve todas esas noches que fui de farol. 

Podría haber seguido ocultándote... 
Pero ya no me apetece cubrirme los ojos, si brillan de felicidad cada vez que te veo. 

He desviado mi estrategia de juego a la altura de tus caderas y he ganado la partida más importante de todas. 


domingo, 22 de mayo de 2016

Desprenderse.

Desprenderse.

He aprendido a vivir con ese concepto, asociado al recuerdo de tu risa. 

Bueno, supongo que aún estoy aprendiendo. 

O algo parecido. 

Estoy aprendiendo a olvidar las ganas de tus manos sobre mi blusa y la prisa de tus piernas alrededor mi cintura.

Aprendiendo a sonreír a una luna que sólo me recuerda que tu cara es más bonita, aunque tenga menos luz. 

Me llenabas los bolsillos de caricias de estraperlo y me está costando asimilar que fue mentira, que en realidad no me quisiste.

Pero si algún día, rompiéndome el alma, lo consigo... Sé que volverás entre mis sueños.

Sé que volveré a sentir vibrar mi pecho, al ritmo de tus carcajadas.

Volverá el miedo a volver, pero también el miedo a que no vuelvas. 

Volverán la "vereda de la puerta de atrás, por donde te vi marchar" y "el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa".

Y, aún después de todo, esa sensación de que tus brazos son mi hogar...

Si me llevan a jurar, sé que nunca podría decir que te he olvidado. 
Si me llama la cordura, tampoco podría asegurar que eres lo mejor que me ha pasado.

jueves, 19 de mayo de 2016

Uno de estos días.

Desde que el insomio se me hizo costumbre, sueño despierta con tu sonrisa. 

Uno de estos días haré las maletas y viajaré al momento en el que entraste en mi vida. 

Esta vez iré a buscarte, te diré que todo estará bien, que he pensado en ti todo este tiempo, y que merece la pena arriesgar, si es por tus besos.

Te pediré que empecemos de cero, que me enseñes a querer a tu manera y que cantemos a Extremoduro cada madrugada. 

Te preguntaré si quieres ser, conmigo, "minoría absoluta" o perderte de mi mano "buscando una luna".

Evitaré que te hagan más daño y haré que merezca la pena que te ilusiones.

Viajaremos (a donde tú quieras) y nos tatuaremos la piel y el alma.

Uno de estos días volveré a tu vida.

Algunos años más vieja.
Algunos años más arrepentida.

Pero espero que para quedarme. 

sábado, 7 de mayo de 2016

Que sí.

Que sí. Que creo que me enamoré. 

De sus ojos, de lo oscuro de sus labios, de las ganas que le pone a la vida y de lo atrevido de su pelo cuando se mezcla con el mío para recordarme que sigo siendo la que era antes.

(Antes de querer dejar de ser yo.)

De lo ambiciosos que parecen sus sueños y de lo pequeños que se hacen cuando los comparo con su talento.

Me enamoré de lo grave de su voz y de su forma de sonreír cuando está mirando al suelo y, de repente, levanta la cabeza. 

Y lo reconozco. 

Como reconozco que no quiero más misterios que el que esconden el conjunto de sus labios y sus dientes.
Que sólo quiero contar como días felices aquellos en los que puedo adivinar sus movimientos entre la niebla.

Ahora recuerdo todas las veces que aseguré que yo no valía para eso que llaman amor... Y me río de mí.

Solía pensar que podía evitarlo por decirlo en voz alta.

Y sé que eso es como suponer que no va a llover porque es primavera... Olvidando que Galicia no perdona. 

viernes, 6 de mayo de 2016

Por volver a vivirte.

Alguien me dijo "aún eres muy joven para releer".

Recuerdo ese consejo cada vez que volver atrás no me parece mala idea.

Sin embargo, cuando pienso en tu sonrisa y en tus manos, siento que no me importaría releer la historia que me cuentan tus lunares, una y otra vez.

Si te encontrara ahora mismo, si pudiera tenerte delante, te diría que me muero por los hoyuelos que se dibujan en tus mejillas cuando me ves llegar. 

Que siento que es tu calor, el que me falta en las noches de un invierno que parece no terminar.

Que son tus piernas, las que estaría dispuesta a redibujar con las yemas de mis dedos. 
Jugando a quitarle color a tus tatuajes, para colorearte la nariz como cuando hace mucho frío.

Si me juraras que llevas tres días sin besar a otra, te confesaría que yo llevo tres vidas guardándome las ganas de volver a encontrarme con tus labios. 

Y, aún siendo joven para releer, gritaría al mundo que merece la pena vivir... Por volver a vivirte. 

lunes, 2 de mayo de 2016

He fallado.

Me encuentro perdida, en medio de una noche que parece eterna, y veo pasar a mis sentimientos, vestidos de negro y caminando por el arcén de cualquier carretera.

Observo el desfile de coches que, ciegos de un faro, me recuerdan a la vida sin tus besos. 

No consigo entender el mundo, desde que dejaste de fundirte con mis manos.

Me sorprendo al fondo de cualquier garganta, buscando el sabor de unos labios que no se parecen a los tuyos.

He viajado más de mil veces al momento en el que te conozco y me miras, me sonríes y te instalas en mi piel.

He dado la vuelta al mundo (a mi mundo) por escuchar tu voz otra mañana.

Y he fallado.

He fallado en el intento de entenderte, permitiéndole al amor volver a fallar a tu favor.