Todo lo que tengo, me cabe en el bolsillo de cualquier vaquero viejo.
Un bono de bus con pocos viajes, una foto en la que sales siendo protagonista de mi vida y un corazón gastado.
Llovía muy fuerte cuando te vi marchar.
Ahora lluevo yo, con fuerza, sobre las aceras de una ciudad que no me conoce.
Y llueve tu recuerdo cada vez que cierro los ojos.
Aprieto fuerte los párpados, buscándote, y apareces sonriendo. Siempre sonriendo.
Porque es lo que haces cuando me miras.
Te veo de lejos y suena, para mí, "El Rocanrol de los idiotas".
Y de lejos, que siempre ha sido lo más cerca que hemos estado, me vuelves a dar razones para creer.
"A mí no me quería una mujer, a ti se te moría una ciudad."
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