sábado, 2 de julio de 2016

Querido julio...

Te abrazo, julio.

Te abrazo con la fuerza con la que, el que lo perdió todo, se abraza a la última esperanza. 

Te abrazo porque eres alegría y morriña.
Porque eres verano. 

Me aferro a tus costuras con seguridad, con ganas de exprimirte y que saques lo mejor de mí.

Y vamos a llevarnos bien. Lo sé.

Te abrazo, de nuevo, julio. 

Lo hago porque sabes ser ella, porque me acercas su recuerdo y me calmas por las noches desde que no están sus manos. 

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