Cuando sientas que ya no hay más futuro para ti, cierra los ojos.
Aprieta fuerte tus párpados y podrás verme, si me buscas.
Me encontrarás donde lo que parecía imposible se volvió real.
Donde lo que, te dijeron, iba a ser eterno, haya desaparecido.
Y estaré sonriendo porque me buscaste y es así como me querrías ver.
Te perdono.
Te perdono por haberme hecho la persona más feliz del mundo y, después, permitir que volviese a encontrar el norte.
Te perdono por haber huido de un futuro lleno de "nosotros" y dejarme en un presente que es sólo mío, con un pasado lleno de recuerdos tuyos.
Te perdono por haber sido feliz sin mis caricias.
Porque sé que me has querido y, mientras cierras los ojos y buscas mi sonrisa, habrás vuelto a sentir que lo nuestro mereció la pena, el tiempo que duró.
Y así, sonriendo, es como quiero que recuerdes que el perdón que brota de tus labios, es todo lo que necesitaba después de haber aprendido a convivir con la ausencia de tus besos dejando enfríar el café, cada mañana.
Te perdono porque te quise y me quisiste.
Te perdono porque, aún a distancia, nos tenemos.
Y, sobre todo, te perdono porque no se puede odiar al más bello recuerdo que me ha dejado el amor.
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