viernes, 21 de noviembre de 2014

De pronto.

El día que te conocí, era de esos días grises de marea alta y calor de invierno.

Pasaste acariciándome la sonrisa, mientras "Nothing else matters" ponía ritmo a mis latidos.

El mar y tú. ¡Qué gran combinación!

Te recuerdo, como el que recuerda un sueño demasiado real.

Besabas deprisa, como si tuvieras miedo a que el tiempo se acabara y no quisieras que nos quedara un beso pendiente.

Pero siempre había uno más.

Detenías tu respiración antes de cada carcajada para dejar salir, del fondo de tus pulmones, la belleza de tu risa.

El día que te conocí, era de esos días en los que una siente que desaparecer no es mala idea.

Y, de pronto, tú.

Y ese beso más.

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