jueves, 27 de febrero de 2014

"Reservado".

Esa forma sexy de desabrocharse la cazadora (primero el botón, después la cremallera) y, con el cuero aún empapado por la lluvia, abrazarme sabiendo que me enfadaré hasta que me sonría.

Escribir "reservado" en cada uno de sus besos y colgar el cartel de "abierto" en sus botones, cuando llego.

Tropezarme por las mañanas con su casco de la moto en medio del pasillo y creer que es mentira, que no está, para no seguir enamorándome de sus detalles.

¿A quién puede no gustarle el invierno cuando el granizo se funde al primer contacto con su piel?

¿Quién rechazaría algo tan bonito como derramar el café por hacer de la cocina un lugar más divertido?

Cada día es más sincero esto que siento.
Más profundo. Más real.
Y no. Supongo que no es lo que buscaba, pero es lo que quiero.

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