miércoles, 26 de febrero de 2014

Y ahora, dime, ¿qué?

Quisiera haberle hablado, al mundo, de ello. Quisiera haberle hablado, al mundo, de ti.

Nunca me paré a mirar el fondo de tus fotos para saber dónde estabas.

Eres todo lo contrario a lo que soñé que querría y eres, sin embargo, todo cuanto quiero y sueño.

Mírame. Estoy arrastrando el peso de tu recuerdo y sé, de tu vida, lo que quise inventarme que viviríamos.

Tú, con tu piel especial que parece tan suave; con el dorado en el pelo, que siempre dije rechazar; con el marrón en tus ojos que desplaza, sin permiso, al verde que siempre me atrajo.

Y ahora, dime, ¿qué?

Porque yo escapé y tú no volviste.

Porque sigo soñando con tu hueco en mi sofá, imaginando historias del día en que vuelvas, pensando que me piensas o que, al menos, conoces mi nombre.

Nunca me paré a mirar el fondo de tus fotos. Me perdía, antes, en el brillo de tu sonrisa y te sentía cerca.

Tan cerca como nunca te sentí.
Tan cerca como lejos estás. 

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