Quisiera haberle hablado, al mundo, de ello. Quisiera haberle hablado, al mundo, de ti.
Nunca me paré a mirar el fondo de tus fotos para saber dónde estabas.
Eres todo lo contrario a lo que soñé que querría y eres, sin embargo, todo cuanto quiero y sueño.
Mírame. Estoy arrastrando el peso de tu recuerdo y sé, de tu vida, lo que quise inventarme que viviríamos.
Tú, con tu piel especial que parece tan suave; con el dorado en el pelo, que siempre dije rechazar; con el marrón en tus ojos que desplaza, sin permiso, al verde que siempre me atrajo.
Y ahora, dime, ¿qué?
Porque yo escapé y tú no volviste.
Porque sigo soñando con tu hueco en mi sofá, imaginando historias del día en que vuelvas, pensando que me piensas o que, al menos, conoces mi nombre.
Nunca me paré a mirar el fondo de tus fotos. Me perdía, antes, en el brillo de tu sonrisa y te sentía cerca.
Tan cerca como nunca te sentí.
Tan cerca como lejos estás.
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