viernes, 23 de agosto de 2013

Felicidades.

Me encantaría poder abrazarte, como solía hacer cada día, pero hoy un poquito más fuerte.

Me encantaría decirte "¡felicidades!" una vez y estar segura de que lo escuchas. Y no tener que repetirlo constantemente al aire sin saber si mis palabras son llevadas por el poco viento que sopla hoy.

Me encantaría tocar tus manos cansadas de trabajar y mirar tus ojos llenos de historias.

Me encantaría, pero sé que no va a poder ser.

No te miento si te digo que cada día que pasa te echo de menos, que te quiero cada vez más y que, pase el tiempo que pase, jamás podría olvidar a una de las personas que más amor me dio, que siempre confió en mí, que me quiso como soy, sin "peros".

Te seguiré brindando mis victorias y llorando contigo en la distancia que separa dos mundos tan lejanos. Lo seguiré haciendo por muchos años (o eso espero) y con el mismo amor.

Agradeciendo siempre, a quien sea que haya que agradecérselo, el hecho de que fueras la parte más importante de mi vida, la persona más incondicional y mi ejemplo.

Sé que mis palabras pueden quedarse en eso, en un escrito sin más importancia. Pero también sé que, algún día, haré que te sientas orgullosa de mí con la misma intensidad con la que me siento orgullosa de ti.

A ti, que te lo mereces más que nadie, ¡felicidades!

Te quiero.

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