No sabía muy bien como volver a poner orden en su vida.
Durante mucho tiempo él había sido el eje de su mundo y, ahora que no le tenía cerca, no tenía muy claro por donde empezar a ordenarlo todo.
Se encontraba un poco perdida y procuraba mantenerse ocupada para no pensar.
Muchas cosas rondaban por su cabeza pero si algo tenía claro, era que no volvería a enamorarse jamás. Había pagado un precio muy alto por entregar su corazón a alguien que solo supo maltratarlo y no, "no saldré mal parada una vez más".
Un alma dañada por el caprichoso juego del amor que, aunque pretendía ser dueña de su destino, descubrió, demasiado pronto, el significado de la palabra "retractarse".
Nunca pensó que podría encontrar en ella a la otra persona capaz de convertir las penas en alegrías como nunca nadie lo había hecho antes.
Un corazón dispuesto a derramar hasta la última gota de su sangre por mantener algo de ilusión en su mirada.
Una persona capaz de abrirle las puertas a un nuevo mundo en el que el hecho de "amar" está por encima de muchas barreras, para otros infranqueables.
"Ella y ella son dos y termina la historia".
(Lo prometido es deuda ;D)
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