¿Qué te parece si vuelves para celebrar el primer aniversario de mi huída?
Un año es poco tiempo si sonríes cada uno de sus días, si tienes con quién compartirlo todo, si estás cerca de mis manías.
Sin embargo, un día puede resultar una eternidad si tus ojos, con su marrón suave, pasan cada uno de sus minutos lejos de la mezcla de colores que se refugia en los míos.
Vuelve, anda.
Vuelve y dibujemos un corazón sin cerrar del todo, para vivir con la certeza de que sentimos un amor sin final.
Vuelve a echarme a la cara el humo de tu cigarro para hacerme toser, a decirme que te gusta cuando me enfado y cuando tengo los ojos rojos, a gritarme cuando me pongo demasiado nerviosa.
Vuelve a no poder controlar tus instintos, a regalarme tus sonrisas y a exagerar como sólo tú exageras.
Vuelve a pedirme que me vaya mientras me arrastras hacia donde estás.
Vuelve a desearme buen viaje de la puerta hasta tu cama y recuperemos, al menos en caricias, el año que perdimos en recuerdos.
Vuelve antes de que el número de años que llevo echándote de menos deje de ser impar.
Vuelve a pedirme que me quede y te juro que, esta vez, lo haré sin necesidad de que termines la frase.