martes, 25 de junio de 2013

¿Qué esconde una sonrisa? La mía te esconde solamente a ti, pues cuando no quiero sonreír, no lo hago.

Pero, llegados a este punto, me gustaría saber qué esconde la tuya.

Hay sonrisas que esconden tristeza, las hay que, como la mía, lo único que hacen es mostrar la felicidad del alma y luego están las otras. Las sonrisas amargas que dicen con la boca lo contrario a lo que reflejan los ojos.

Si algo he aprendido en el camino que llevo recorrido es que, para que una sonrisa sea bonita, lo único que la tiene que acompañar es la mirada.

¡Cuántas historias se terminan bajo el velo de una falsa sonrisa y unos ojos vacíos de ilusión!

Regálame tu sonrisa, déjame adorarla, pero hazlo mirándome a los ojos para saber que lo que me dice es tan real como que estás conmigo.

lunes, 24 de junio de 2013

Después de horas de emociones diferentes, sensaciones, caricias, mordiscos... Se le ocurrió preguntarme "¿me quieres?".

Y no se daba cuenta de que un "te quiero", si se siente, se regala. Que una pregunta de ese calibre te descoloca y te destroza pensando en cómo vas a responder para no hacer estallar su corazón en trozos diminutos.

Otro beso, otra hora. Dos. Tres. Y, de nuevo, la pregunta.

"¿Me quieres?" "¿ME QUIERES?"

Seguía en silencio, con la duda presionando fuerte desde dentro de mi cabeza, intentando romperla. Y, por otro lado, el corazón latiendo veloz, más por lo que acababa de pasar allí que por la pregunta.

"Podemos seguir viéndonos", respondí.

Pude notar cómo mi cabeza derramaba una lágrima y mi corazón, incapaz de amar, respiraba tranquilo bajo su caparazón.

"Y, en la peli que pusieron después, nunca ganaban los buenos."

jueves, 20 de junio de 2013

Escuchaba el sonido de la cerradura desde el sofá y casi podía notar como su olor llegaba hasta ella.

La mezcla de tabaco, café y chicle de menta invadía por completo sus sentidos y, disfrazado tras ellos, su perfume.

A veces se sorprendía cuando vestía una camiseta o echaba la mano al cuello y, sin querer, se encontraba con su aroma. Por haber guardado la ropa en el mismo sitio o por los besos del desayuno.

Era una mezcla perfecta que camuflaba el repugnante olor del tabaco, que ella tanto odiaba, y se impregnaba en la ropa, en la piel... Era el aroma del alma. De SU alma.

Uno nunca es consciente de todo lo que puede llegar a permitir cuando se enamora y ella había dejado a un lado el odio, lo había alejado de su vida.

Estaba enamorada y, sin quererlo, él se había convertido en su mayor vicio. Un vicio con olor propio y sin el que ya no se creía capaz de vivir.

martes, 18 de junio de 2013

El último amor será el verdadero.

Nadie podrá decir que ya conoció al "amor de su vida" y lo dejó escapar, hasta su último suspiro.

Sea porque duró hasta que se agotó su tiempo, sea porque pensó que jamás le podrían sustituír. Sea por lo que sea.

El último amor será el verdadero. Siempre que uno haya sido sincero consigo mismo desde el principio.

sábado, 15 de junio de 2013

"Me gustaría que pudieras escuchar esto que te estoy diciendo, mas sé que es imposible y que, si ahora te despertaras, mi voz sería para ti como el susurro de una corriente que se cuela por cualquier rincón sin pedir permiso.

Fuiste lo más bonito de mi vida y lo seguirás siendo por siempre.

Ojalá supieras que nunca te he dejado sola. Que me río cuando cantas a viva voz si no hay nadie en casa. Que lloro cada noche mientras duermes pensando en las veces que podía estar contigo para arroparte.

He seguido a tu lado todos estos años compartiendo tus alegrías y consolándote en tus penas.
Regalando a mi mundo diez sonrisas por cada una de las tuyas, abrazándote cuando la primera lágrima escapaba de tus ojos con billete de ida y sin idea de volver y llenándote el alma de tranquilidad cuando la angustia se iba.

Tú no lo ves, pero lo sientes.
Sabes que, de la forma en que te quiero, nunca te iba a abandonar.

Cuando sientas que necesitas desahogarte háblame. Háblame aunque no puedas verme, aunque no puedas oírme.
Háblame. Estoy aquí. Contigo. Por y para ti.

Me alegro de no haberme ido pronto, de haber podido compartir tantas cosas.
Es una victoria más que celebraremos algún día, juntas de nuevo. Pero para eso tendrán que pasar todavía muchos años.

Me fui feliz, con el corazón lleno y el alma en paz.
Me fui, mi pequeña, pero no te dejé sola. Y nunca lo haré.

Te quiero."

Y, de repente, un escalofrío la despertó. Y sonrió sin saber por qué.

viernes, 14 de junio de 2013

Haría cualquier cosa por volver a ver su cara y, de lejos, como una espectadora más de su sonrisa, perder el sentido en su mirada.

Sin embargo sigo aquí, sin cambiar nada.
No sé si por cobardía, miedo o algo más, pero estoy aprendiendo a bailar al compás del eterno "quizás".

No sé si volvamos a vernos, si la suerte que me lleva esquivando toda la vida acudirá ahora al rescate de mi razón.

A veces llego a dudar sobre a quién debo rezarle para encontrarme de nuevo con su sonrisa y, aunque no logre identificar este sentimiento, supongo que será ese "amor" del que tanto hablan.

Muchas veces me tengo preguntado si amar merece la pena realmente.
Y es que no hay amor verdadero que no se muera antes de lo que se marchita la última rosa.

Ahora no me preocupa porque me alimenta el alma y, aún de lejos, hace que mi mirada brille intensamente albergando, tímida, la esperanza del reencuentro.

"Aquella noche no llovió."

domingo, 9 de junio de 2013

Llegué a quererle tanto, que quemaba.
Tanto, que el hecho de seguir respirando sin él se me hacía imposible y con él doloroso.

Recuerdo las tardes de lluvia cuando poníamos música y, con más o menos ropa, bailábamos por toda la casa mientras Joe Cocker hacía los coros a nuestra felicidad.

No sé que pudo pasar. Era todo tan perfecto que pensé que jamás se estropearía.

Un día, los pequeños detalles que me hicieron quererle empezaron a molestarme. Me sobraban sus besos, sus manos desfilando sobre mi espalda y su voz.
Esa voz que me calmaba y me daba seguridad, empezó a alterarme de la forma más tonta.

Lo único que nos quedaba en común eran las ganas de separarnos y un par de discos. En la música coincidiríamos siempre.

Y resultó que una canción de Los Beatles, NUESTROS Beatles, tenía toda la razón.

"Love was such an easy game to play."

Eso, "was".

lunes, 3 de junio de 2013

"Quererte fue fácil. Tan fácil como sonreír un día de sol cuando no tienes problemas. Tanto como acostumbrarse a la felicidad. O más. Quizás más, mucho más.

Pensarte a cada minuto, que tu imagen iluminase mi mirada y que el reflejo de tu sonrisa fuese, en cada noche, mi luna.
Fue, además de lo más sencillo de mi vida, lo más bonito.

Vivirlo... Vivirlo fue arriesgado. Como lamer el filo de un cuchillo nuevo.

Pero me seguiría poniendo en riesgo todos y cada uno de mis días, si me quedara alguno.

Quiero que seas feliz. Como yo lo fui contigo hasta que tuve que partir.

Sé que te estaré viendo hasta que nos volvamos a encontrar (si es cierto eso que cuentan de que morir no es solo "morir-y-ya"), pues no me gustaría ver cómo se marchita la belleza hecha persona.

Hoy empiezo un nuevo camino del que todo desconozco, excepto que tu recuerdo vendrá conmigo siempre.

A mí me gustaría que me recordases siempre y que fueras feliz.
Pero, sobre todo, que fueras feliz (aunque eso incluyese olvidarme para continuar).
Parece que estoy escuchándote decir "¿Olvidarte? Eso nunca."

Pero tienes que prometerme que lo harás si es necesario. No quiero que sufras. Prométemelo.

(Aquí es cuando dices "te lo prometo").

Te quiero.

(Aquí es cuando sonríes)."

Y sonrió. Porque el amor era eso. Arriesgarse, vivir intensamente y, sobre todo, cumplir promesas.

jueves, 30 de mayo de 2013

Recuerdo mis palabras: "Voy a hacer un viaje. El más arriesgado y largo de mi vida, un viaje a través de mis sentimientos. Pero, aún así, sé que lo único que no cambiará a mi vuelta serás tú."
Recuerdo unos ojos que juraban esperarme, una sonrisa que derrochaba complicidad y una despedida que jamás olvidaré.

Le ocultaba la verdad, que quizá nunca volvería. Pero no le mentía del todo, lo único que no cambiaría sería lo que yo sentía y si tenía alguna certeza era que, antes o después del viaje, pasara el tiempo que pasara, y diera mi mundo las vueltas que fuera, nunca, nunca me olvidaría de todas las promesas que me hacían feliz y conseguían que mi sonrisa siguiera intacta.

Pero volví, más fuerte que nunca y con más ganas de vivir. Y ese fue mi error.


sábado, 18 de mayo de 2013

Cualquiera que observase esa escena desde fuera, por un instante, se iría con la impresión de haber visto una escena de amor.
Frente a frente, sonriendo, inmóviles y en silencio.

-¿Estamos a tiempo?
Con esa pregunta se rompía un silencio frío de caras congeladas simulando felicidad.

+No lo sé.
Y asomó la primera lágrima, sin hacer desaparecer la sonrisa.

Otro silencio más corto, menos incómodo y una realidad que iba saliendo de su escondite despacio, como caracol mostrando diminutos cuernos.

- Jurábamos ser felices y míranos. Siempre dije que eras lo mejor de mi vida, que me completabas y dabas sentido a todos y cada uno de mis días.
Siempre lo dije porque te quería. Te quiero.
Eres la parte de mí que no cambiaría por nada, porque eres lo que gusta y... Y lo que encanta. No sé cómo explicarlo si no es así.
Fuiste lo único por lo que arriesgué en toda mi vida.
Imagínate... Yo, acostumbrada siempre a manzanas verdes, mis preferidas, y un día, sin saber cómo, me encuentro una roja, brillante y grande que llama mi atención.
¿Por qué? No me lo preguntes, ni yo lo sé. Pero eso eres tú. La manzana roja que rompió mis esquemas, mi rutina, mi vida.
La única manzana roja que me llamó la atención un día en el que el frío te quemaba los huesos.

+ Supongo que no seremos la historia definitiva.
Yo también solía pensar que éramos demasiado perfectos, que estábamos más que destinados y que, después de ver tus ojos y tu sonrisa, no había nada en este mundo capaz de impresionarme. Y, esto último, lo sigo pensando.
Pero aquí estamos, hablando en pasado el uno del otro, regalándonos las sonrisas más vacías del mundo y llorando por lo que, sabemos, acabamos de perder.
Supongo que no somos el cuento escrito a pluma que durará eternamente. Sólo somos uno más, escrito a lápiz, de esos que se lleva por delante cualquier goma por muy fuerte que se apretase la mina contra el papel. Somos sólo eso. Restos de una historia. Marcas. Cicatrices. Recuerdos de sonrisas con amor y de besos tan dulces como salados.

- Aún no me lo explico.
Éramos felices. Más felices que el NY de las Torres Gemelas una noche de verano.

+ Lo éramos. Sí. Pero, ¿sabes qué? Ya no. Ya es tarde.

"Necesito sudarte como se suda un día de verano."

jueves, 16 de mayo de 2013

Frente a la ventana una vez más. La lluvia de verano dejaba en evidencia, de nuevo, el poder del Sol.

El café instantáneo no es, de ninguna manera, una alternativa decente para cuando no hay café.

Miraba la lluvia caer y la vida pasar. Era observadora de las cosas que ocurrían a su alrededor y se sentía ajena al mundo en el que solía vivir.

Pensaba en la vida como un cubo de Rubik.
En la ilusión que hace resolver una de sus caras, dejarla apuntando hacia uno y olvidarse, por un instante, de que las otras caras están llenas de cuadraditos en caos, mezclándose unos con otros, creando un mosaico de colores que en nada se parece al de esa cara toda verde, perfecta y brillante.

Incapaz de ver que a las otras caras les faltaba el verde para completar la alegría de reunir todos los colores, se terminó el café y se metió en la ducha en el más absoluto de los silencios.

Aquel día, ni música. No hacía falta. No era un final feliz. Y los finales tristes, mejor sin melodía.

"Al menos me quedará soñar...", se dijo, "... para siempre".

Dejó el agua correr y, al lado de la cara verde (ahora no tan brillante) del cubo de Rubik, una carta.

viernes, 10 de mayo de 2013

Hay milllones de sensaciones, de paisajes y de momentos.

Cuando todavía brillan las estrellas que te acompañaron durante horas de camino a casa a la altura de tus hombros, el hecho de ver cómo el mundo se despierta bajo tus pies, es de las imágenes más bonitas que el destino nos puede regalar. Lo prometo.

Colores mezclándose en un horizonte menos lejano que nunca, en el punto intermedio entre los que están y los que se fueron.

Tonos fundiéndose en uno solo que abren las puertas de un nuevo día, uno más con el que la vida te grita "SIGUES AQUÍ, DISFRÚTALO".

domingo, 5 de mayo de 2013

Hoy es un día especial y yo (aunque soy más de escribir cuando me sale y no por ser una fecha señalada) quería aprovecharlo.

Probablemente no vaya a escribir aquí nada que nadie no haya dicho antes ¡y menos un domingo por la mañana! (Porque lo de poner el Día de la Madre un domingo lo hizo alguien con muchas ganas de discutir... Y, a mí, eso no hay quien me lo quite de la cabeza).

Que quiero a mi madre lo sabe todo el mundo. Sin embargo, peco de decirlo poco, de decírselo poco.
Ya se sabe que a lo largo de la vida, una regala "te quieros" al aire y, a quien de verdad se lo merece, no se le dice lo suficiente.

Esto no es bonito, no es original, no es pasteloso, no es empalague puro o amor en letras... No.
Esto es simple.
Simple, como el hecho de amar, de necesitar, de "qué sería de mí sin ella".
Sólo es un poco de lo mucho que siento y nada comparado con lo que tengo que agradecerle.

Decís que vuestra madre es la mejor. Yo sé que estáis equivocados. (Y lo siento por vosotros/as, pero esa suerte me tocó a mí).

"Aquí no importa nadie, nadie más que tú. Perdona si algún día no te lo hice ver."

viernes, 26 de abril de 2013

- Déjame contarte una historia que, estoy segura, te ayudará.
+ Está bien, pero... ¿Da miedo?
- Eso depende de lo que decidas hacer de hoy en adelante.

Y, así, empezó a narrarme una de las historias que más decisiones me ayudarían a tomar a lo largo de mi vida.

"Imagínate que yo entro en tu vida en plena adolescencia. Esa edad en la que tú empiezas a coger las riendas de tu vida, a tomar tus propias decisiones. Y, desde ese momento, empiezo a decidir por ti."

Yo no entendía nada, no tenía idea de lo que me quería decir, pero seguí escuchando sin interrumpir.

"Imagínate que la primera decisión que tienes que tomar es la de elegir instituto y, tras decir cuál prefieres, yo te digo que debes ir a otro. Al peor, al último en tu lista. Y tú, observadora de tu vida (cuyas riendas he tomado yo) lo haces, no tienes otra opción.
Acabas el instituto y decides estudiar leyes. Pero yo, que soy quién elige por ti, no estoy de acuerdo y quiero que te matricules en Medicina.
Obviamente, sin otra opción (de nuevo), lo haces. ¡Y terminas la carrera con el mejor promedio! Porque eres buena, aunque no te guste.
Pensando que te voy a dejar libre (pobre ilusa), quieres hacer lo que realmente te gusta y, ahora que me cumpliste los caprichos, dices que te matricularás en Derecho, que es lo que siempre quisiste hacer.
Pero yo decido que mejor no, que te pongas a trabajar de médico, que es justo lo que yo quiero para ti."

+ ¡Pero eso es injusto! - La interrumpí. -
Ella me sonrió y continuó su historia.

"Van pasando los años y sigues viviendo el futuro que yo elegí para ti.
En tu rostro, falsa felicidad y en tu trabajo, notable amargura.
Hasta que llega el día en que cometes un error que le cuesta la vida a alguien.
Es entonces cuando te vuelves hacia mí para reclamarme. Pero yo ya no estoy."

+ ¿Eso es todo?
- Sí. Con esto quiero que aprendas a tomar tus propias decisiones y a respetar las de los demás. Y quiero que me prometas que si alguien pretende dirigir tu vida le dirás que "no quieres ser la médico que arruinó vidas ajenas por querer ser abogada".
+ ¡Lo haré, te lo prometo!
- Pero quiero que también te des cuenta de que, si intentas manejar la vida de alguien, acabarás renunciando a la tuya propia y no estarás ahí cuando su vida fracase porque estarás demasiado ocupada intentando, sin éxito, pegar los pedazos de tu vida que fuiste sembrando en tu camino hacia lo ajeno.

Y, sin más, se despidió de mí con una caricia y desapareció dejando la paz que dejan los ángeles tras cada aparición.

"Vive tu vida y yo la mía, sin ti."

viernes, 22 de marzo de 2013

Volaban bajo los aviones.
Tan bajo que solían cerrar los ojos y, sobre el suelo, sentir la brisa acariciándoles la cara a su paso.
Solían creer que podían tocarlos con sólo levantar el brazo.

Y allí se quedaban durante horas. Abriendo los ojos cuando oían alejarse al avión y sonriéndose.
Hablando y jugueteando con los cuerpos relajados sobre la hierba, las sonrisas permanentes, las mentes volando cada vez más alto y las manos agarradas.

Sabían que, desde el día que decidieron que ese sería su pasatiempo favorito, ninguno de los momentos que habían pasado sobre la hierba había sido igual.
Ninguno.
Pero todos recogían los mismos sentimientos, los mismos deseos, el mismo amor.

Soñaban con, algún día, ver ese jardín vacío desde la ventanilla de un avión rumbo-a-ninguna-parte y, tarde o temprano, tenían claro que lo lograrían.

Mientras tanto, disfrutaban cada guiño que el destino les hacía y, a cambio, le devolvían una sonrisa de agradecimiento.

"Ante la inmensidad de un nuevo firmamento."