Y si me veo sorprendiendo, abrazando por detrás o apareciendo, de repente, entre unos brazos... No es en los suyos.
Con nadie más que contigo querría tardes de domingo viendo llover, viendo películas malas, viéndote dormir en mi sofá mientras arrugas la nariz.
A nadie más le dejaría destaparme cuando tengo frío, jugando a eso que te inventas cada noche de "cuanta menos ropa, más calor".
A nadie, como a ti, le gusta mi moño mal hecho, a juego con una sudadera tres tallas más grande.
Tres.
Como las veces que bostezas antes de irte a dormir.
Como los días que no aguanto sin verte.
Como las noches que no quiero, sin ti.
Tres.
Como las veces que te digo que te adoro, cuando te enfadas, para verte sonreír.
Como el nivel al que llegan tus gritos cuando se juntan con los míos.
Como los mordiscos que me das en la nariz.
No creo en más futuro que tu sonrisa forzada, cada mañana, antes del café.
No puedo querer otro presente, si tengo una boca que no se calla ni besando, si me muerdes el labio, si te tengo a mi lado.
No quiero creer en la felicidad sin tus ojos, tus manos, tu ropa en el suelo, tus gestos, tu voz.
No creo en la vida sin ti.