sábado, 27 de septiembre de 2014

Desde dentro.

Se me empaña la mirada mientras se desdibuja el recuerdo de tu rostro.

Creo verte, a lo lejos.

Intento alcanzarte y me pierdo en unos ojos, vacíos de mí, que no son los tuyos.

La sombra de tus manos me persigue,
el aroma de tu pelo se acerca al de mi piel, la marca de tus dientes imperfectos me devora el alma.

Muy despacio.

Desde dentro.

Desde donde se clavaban tus antojos.

Desde donde se cumplieron tus deseos.

Desde donde te encargaste de matar mis intentos por seguirte descubriendo.

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