Te miro a los ojos, sonríes y, poco a poco, algo se muere dentro de mí, mientras fuerzo una sonrisa que sabes falsa.
¿Qué pasó con aquellos días en los que nuestras miradas reflejaban lo mucho que nos queríamos?
¿Qué, con las tardes de que acababa doliéndonos el pecho de tanto reír?
Por nada. Por todo.
Porque estábamos allí, felices, muy cerca.
¿Qué fue de ese plural que fuimos un día? ¿Por qué se rompió?
Juré ser "el viento bajo tus alas", como dice la canción, y esas ganas de tus manos se fueron gastando a medida que la música dejaba de sonar en el fondo de mi alma.
Tú, que llegaste levantándome de nuevo de entre los escombros y llenaste cada hueco de mi ser.
Tú, que entendiste mis silencios, mis sonrisas, mis abrazos.
Tú, que nunca me has fallado ni dejado de querer, entiendes que cada beso que te doy me quema el alma sin hacerme arder.
Tú, la perfección.
Yo, lo siento tanto...
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