Recuerdo haber descubierto una voz que me ganó en la primera estrofa.
Recuerdo unas ganas de cambiar de vida que vinieron de la mano de "El tren de la cordura".
La ilusión de algo que crecía a ritmo de "Si pasa o no".
(Aunque resultara que no. En mí, sí.)
Un vídeo de despedida con mis lágrimas bailando "Aún no te has ido".
De repente, por sorpresa y desde lejos, el "Adiós de mayo" que me hizo morir de ganas de volver.
Madrid. Un directo.
ADORACIÓN.
Y ahora llega "Crónica de un baile" y me tiene temblando desde el primer acorde.
Me hago la fuerte las dos primeras canciones y luego me rompo por dentro, reconstruyéndome también.
Llorando y sonriendo.
Y agradezco.
Agradezco que haya una voz capaz de ser sentimiento, letras capaces de acariciar y calmar miedos, música capaz solucionarlo todo.
Nunca un viaje tan intenso por mi sentir.
Nunca, hasta "Crónica de un baile".
Empapelaré las paredes de mi alma con tus letras para agradecer que dieras cobijo a mi corazón en tu música.
Gracias por todo, por tanto.
Gracias, de verdad.
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