Habréis leído miles de textos como el que voy a escribir, pero siento la obligación de hacerlo.
A ver por dónde empiezo...
Soy parte de un mundo injusto, como el resto, pero siempre hubo gente que protestaba, gente que lo intentaba, gente que no sabía cómo hacerlo y gente conformista.
A mí, personalmente, me gusta protestar, aunque no consiga nada con hacerlo.
Me gusta decir lo que pienso aunque sepa que no van a estar de acuerdo conmigo y no suelo cambiar de opinión (a menos que sea demasiado obvio que estaba equivocada desde el principio).
Todo esto lo digo por algo y, ese algo, es lo que os voy a confesar.
Veréis: Yo crecí rodeada por la "normalidad" que marcaba la sociedad y vivía bastante conforme. Hasta que me hice "mayor" y me di cuenta de que las cosas que más desapercibidas pasan son, a veces, las que más marcan.
Yo estudié Lengua en el cole, donde me enseñaron que el femenino se forma a partir del masculino, variando sus terminaciones. También, en Religión, me explicaron cómo la mujer es creada a partir de la costilla del hombre. (Sí, Religión, porque yo fui a un colegio de monjas y, aunque cueste creerlo, allí fue donde menos muestras de machismo vi).
Vamos, que les debemos la vida (a parte de sumisión, obediencia y un respeto que, en muchas ocasiones, no recibimos).
Pues, lo siento, pero yo no estoy de acuerdo con todo eso.
Desgraciadamente, la vida diaria, la sociedad considerada "normal", es una condena bastante más dura con nosotras que la gente que defiende sus creencias (siempre que lo hagan desde el respeto).
Y aquí estoy yo para protestar por lo mío, en mi blog, sin importarme que quien me lea se ría de mi opinión y sin querer ofender a nadie.
Así que YO CONFIESO que no estoy de acuerdo con pertenecer, servir y obedecer a un hombre.
Que no creo que el amor sea dependencia, si no compañía y, un compañero es un igual, no un superior.
Que yo no nací para ser esa mujer que no tiene otra misión en la vida que hacer feliz a su esposo, complaciendo todos sus deseos y olvidándose de que tiene dignidad.
Que no me creo que, por haber nacido con ovarios, conduzca peor que quien tiene testículos.
Que no entiendo el machismo masculino pero, siendo sincera, entiendo mucho menos el femenino.
Que no veo justo cobrar menos por el mismo trabajo, habiendo luchado lo mismo por conseguirlo y, aún encima, tener que soportar que se murmure que obtuve mi puesto gracias a algo completamente ajeno a mis cualidades como profesional.
Que se vea mal que proteste porque la mujer está diseñada para cumplir órdenes y que, si lo hago, se diga eso de: "¿Ésa? Es una feminista de mierda."
(Aunque he de reconocer que, eso, lo suavizaron bastante. Antes, a una feminista la definían como una "puta lesbiana a la que nunca le echaron un buen polvo". Ahora, los que lo siguen pensando, usan, para definirlo, el término "feminazi".
Lo de "mujer que lucha por la igualdad entre ambos sexos" no se dice. Que eso no queda tan feo y no se puede poner a la gente en contra con la misma intensidad).
En fin, que sí, que yo confieso que creo que la sociedad es injusta y protesto porque estoy convencida de que, algún día, los hijos de alguna generación podrán defender que, en la vida (como en los sustantivos), hay dos géneros, el masculino y el femenino. Con el mismo origen, iguales entre ellos y sin uno que derive del otro.
Yo confieso, ¿y tú?
Magali.