lunes, 29 de julio de 2013

Sé que estoy rompiendo la promesa que te hice años atrás.

Juré amarte por siempre y sin embargo mi amor se fue extinguiendo mientras el tiempo, como buen depredador, esperaba para atacar en el momento preciso.

Sabes que jamás faltaría a mi palabra y recuerdo que, ligada a mi promesa de amarte, también te hice la de no herirte.

No me gustaría que, por mi culpa, tuvieras que despertarte un día para descubrir cómo tu vida había perdido el sentido.
Que tu buen humor y la alegría de tus ojos se fuese apagando mientras buscabas en los míos un indicio del amor de ayer.

Prometo que amarte fue lo más bonito que me pasó y que fue tan fácil abrir la puerta al amor cómo descubrir que ya se había ido.

¡Y qué difícil el "adiós" a lo que se pensaba eterno!

Llórame, grítame y ódiame hasta que seas capaz de recordarme con una sonrisa como una parte agradable de tu pasado, como una historia bonita que confundiste con el amor de tu vida.

Te quiero y siempre lo haré y sé que, aunque ahora no lo hagas, dentro de un tiempo entenderás que lo mejor que pude hacer fue dejarte vivir una historia real en lugar de obligarte a sostener algo sin sentido.

domingo, 28 de julio de 2013

Cómo explicarte que me pintaste el alma con la sencillez de quien se pinta las uñas, que diste color a mi vida de la forma más tonta, apareciendo por casualidad.

Recuerdo que brillaba el sol fuera y dentro de mí llovía fuerte.

La humedad que se adueñaba de cada rincón de mi ser me dolía, me mataba despacito, sin avisar.
Decidí salir a ver si el sol me secaba las lágrimas y, con ellas, iba desapareciendo el dolor húmedo que me dominaba.

Decidí salir y allí estabas. Como siempre, pero como nunca.
Te vi donde tantas otras veces te había visto pero, esta vez, te miré.

Clavaste tus ojos en los míos como diciéndome "siempre he estado aquí" y, de repente, sentí que todo lo que me rodeaba se desvanecía.

Estabas allí, mirándome. Tus ojos eran, ahora, míos y tu sonrisa, que me había pertenecido sin yo saberlo, se estaba dejando llevar hacia lo que la mía quisiera mostrarle.

Recuerdo haber susurrado un "gracias" que callaste con un beso y, desde ese día, jamás volví a ver llover.

"Engañando las esquinas para volverte a encontrar."

martes, 23 de julio de 2013

Yo soy esa insoportable que no se calla nunca, que siempre tiene algo que decir y que, probablemente, te haya cortado alguna vez mientras hablas.

La que se muerde las uñas, hace el payaso, se desquicia muy pocas veces pero a lo grande, grita sin querer y canta todo el día.

La misma que no sabe elegir entre dulce y salado, que escucha desde rancheras hasta rock y que no puede pasar un día sin, al menos, tararear algo.

Esa que por las mañanas es terrible, que se levanta de mala gana y olvida todo lo que le dicen cuando la despiertan (la primera vez).

A la que le gusta estar sola a veces, conducir, poner acentos del mundo y escribir (mejor o peor, es lo de menos).
La que tiene muchas manías y no soporta tantas cosas como canciones "le encantan".

La despistada, la torpe, la caprichosa, la "personaje"... Pero siempre, SIEMPRE, la que va a estar ahí cuando necesites un consejo, un empujoncito o solo despejarte.

Si me reconoces en estas palabras, a estas alturas estás sonriendo y pensando "qué desastre es" y, aún así, me quieres contigo ¿cómo podría negarte un lugar en mi vida?

lunes, 15 de julio de 2013

Quiero hablarte de algo que probablemente te resulte extraño. Quiero hablarte de ti.

Estoy casi segura de que jamás leerás estas palabras, pero es ese "casi" el que me hace estar escribiendo.

Yo no sé en qué momento decidió el destino que entrases en mi vida y, aunque ya hace tiempo de eso, no puedo dejar de preguntarme el porqué.

Tú, con tu sonrisa perfecta, tus ojos, tu pelo, tu todo.

Parece que te tenga delante, que pueda sentir tu olor, oír tu voz, que puedas contagiarme tu felicidad...

¿Sabes? Yo no creía en el amor a primera vista y, aunque pensé conocer el dolor de un final, me di cuenta de que no hay mayor pena que la de una despedida sin "adiós".

Podía vivir con lo que sabía de ti, viéndote cada día.
Pero ahora que no sé si estarás bien, tengo algo más que reprocharle a la suerte cuando nos veamos cara a cara.

Te pido algo, háblame.
Sal de mis sueños, entra en mi vida.
Escapa de mi pasado, instálate en mi presente y vivamos nuestro futuro.

Te costará creerlo, pero te quiero.

jueves, 11 de julio de 2013

Los "me aburro" que ayudaban a salir de casa, las palabrotas entre amigos que hacían a uno sentirse mayor, las tardes largas de pantalones cortos, la edad libre de complejos y las puestas de sol en la playa que marcaban la hora de volver.

Ese "vámonos, que es mejor que se rían después a que nos chafen el plan", con su correspondiente escapada.

Alejarse un poquito del resto, sin que lo noten y, donde nadie mira, el beso con sabor a playa, nervios y verano.

Ese sentir que algo cambia y pensar que es para siempre. La ilusión de un primer amor, el de niños , el que se piensa eterno y, con el tiempo, se recuerda con una sonrisa y acompañado de un pensamiento: "ojalá volver a esa época por un día".

sábado, 6 de julio de 2013

Se abrió paso entre la multitud y, encima de una caja de plástico, levantó la mano y alzó la voz.

"Estoy aquí para hablarles de amor" y, uno a uno, empezaron a dirigir hacia él sus miradas.

"¿Lo ven? Están aquí, ajenos los unos a los otros pero, cuando pronuncio la palabra AMOR, a todos les interesa.

Ahora que capté su atención me gustaría que escuchen lo que les tengo que decir.

Este mensaje es para una persona de las que están a mi alrededor en particular pero, si me permiten acercarme a su corazón un poquito y susurrarle, podrán sentir que esa persona es cada uno de ustedes.

Todos nos merecemos vivir un amor, al menos una vez en la vida. Pero, ¿y qué si no resulta? Pues oigan, buscamos otro, el bueno, el real.

Sí, sé lo que están pensando y sí, se equivocan.
Enamorarse de nuevo no es traicionar a su antiguo amor.

Se lo merecen, regálense a sí mismos la oportunidad de amar.

Nadie puede elegir a quién ama y, por ello, estarán de acuerdo conmigo en que alguien incapaz de comprender el amor ajeno, es, también, incapaz de amar.

Sobre el amor, que es el sentimiento más grande, el que debería mover el mundo, hay muy poco escrito.
¿Por qué no estudiamos "amor"? ¿Por qué no es materia de examen?

Porque, señoras y señores, el amor hay que vivirlo y, todo lo que se estudia, no se vive.

Amen, besen, abracen, pidan perdón, dense "explicanciones", lloren y "besayunen" todas las veces que quieran y, cuando se acabe, empiecen de nuevo a sentirlo.

Háganlo para que nunca haya que estudiarlo. Háganlo por ustedes. Y tú, hazlo por mí."

Volvieron cada uno a lo suyo. "Está loco", murmuraban.

martes, 2 de julio de 2013

Metió en un bolso todo lo necesario y, en su corazón, un paquetito de recuerdos.
Decidió que lo mejor era marcharse de allí sin avisar, sin pedir el dichoso permiso que llevaba pautando su vida desde que tenía memoria.

Se fue cuando nadie lo notó, cuando sabía que no la echarían de menos.
Avisaría de que estaba bien, pero después de unos cuantos kilómetros.
Se marchaba en busca de una vida, de SU vida. Se sabía merecedora de la felicidad que gozaban otros y era el momento de salir y encontrarla en cualquier esquina.
Abrió el puño, cogió lo que pudo y se escapó.

Horas después, echando la mano al bolsillo, descubrió cinco duros y un botón entre las propinas.

"Olvídame, yo te recordaré."

martes, 25 de junio de 2013

¿Qué esconde una sonrisa? La mía te esconde solamente a ti, pues cuando no quiero sonreír, no lo hago.

Pero, llegados a este punto, me gustaría saber qué esconde la tuya.

Hay sonrisas que esconden tristeza, las hay que, como la mía, lo único que hacen es mostrar la felicidad del alma y luego están las otras. Las sonrisas amargas que dicen con la boca lo contrario a lo que reflejan los ojos.

Si algo he aprendido en el camino que llevo recorrido es que, para que una sonrisa sea bonita, lo único que la tiene que acompañar es la mirada.

¡Cuántas historias se terminan bajo el velo de una falsa sonrisa y unos ojos vacíos de ilusión!

Regálame tu sonrisa, déjame adorarla, pero hazlo mirándome a los ojos para saber que lo que me dice es tan real como que estás conmigo.

lunes, 24 de junio de 2013

Después de horas de emociones diferentes, sensaciones, caricias, mordiscos... Se le ocurrió preguntarme "¿me quieres?".

Y no se daba cuenta de que un "te quiero", si se siente, se regala. Que una pregunta de ese calibre te descoloca y te destroza pensando en cómo vas a responder para no hacer estallar su corazón en trozos diminutos.

Otro beso, otra hora. Dos. Tres. Y, de nuevo, la pregunta.

"¿Me quieres?" "¿ME QUIERES?"

Seguía en silencio, con la duda presionando fuerte desde dentro de mi cabeza, intentando romperla. Y, por otro lado, el corazón latiendo veloz, más por lo que acababa de pasar allí que por la pregunta.

"Podemos seguir viéndonos", respondí.

Pude notar cómo mi cabeza derramaba una lágrima y mi corazón, incapaz de amar, respiraba tranquilo bajo su caparazón.

"Y, en la peli que pusieron después, nunca ganaban los buenos."

jueves, 20 de junio de 2013

Escuchaba el sonido de la cerradura desde el sofá y casi podía notar como su olor llegaba hasta ella.

La mezcla de tabaco, café y chicle de menta invadía por completo sus sentidos y, disfrazado tras ellos, su perfume.

A veces se sorprendía cuando vestía una camiseta o echaba la mano al cuello y, sin querer, se encontraba con su aroma. Por haber guardado la ropa en el mismo sitio o por los besos del desayuno.

Era una mezcla perfecta que camuflaba el repugnante olor del tabaco, que ella tanto odiaba, y se impregnaba en la ropa, en la piel... Era el aroma del alma. De SU alma.

Uno nunca es consciente de todo lo que puede llegar a permitir cuando se enamora y ella había dejado a un lado el odio, lo había alejado de su vida.

Estaba enamorada y, sin quererlo, él se había convertido en su mayor vicio. Un vicio con olor propio y sin el que ya no se creía capaz de vivir.

martes, 18 de junio de 2013

El último amor será el verdadero.

Nadie podrá decir que ya conoció al "amor de su vida" y lo dejó escapar, hasta su último suspiro.

Sea porque duró hasta que se agotó su tiempo, sea porque pensó que jamás le podrían sustituír. Sea por lo que sea.

El último amor será el verdadero. Siempre que uno haya sido sincero consigo mismo desde el principio.

sábado, 15 de junio de 2013

"Me gustaría que pudieras escuchar esto que te estoy diciendo, mas sé que es imposible y que, si ahora te despertaras, mi voz sería para ti como el susurro de una corriente que se cuela por cualquier rincón sin pedir permiso.

Fuiste lo más bonito de mi vida y lo seguirás siendo por siempre.

Ojalá supieras que nunca te he dejado sola. Que me río cuando cantas a viva voz si no hay nadie en casa. Que lloro cada noche mientras duermes pensando en las veces que podía estar contigo para arroparte.

He seguido a tu lado todos estos años compartiendo tus alegrías y consolándote en tus penas.
Regalando a mi mundo diez sonrisas por cada una de las tuyas, abrazándote cuando la primera lágrima escapaba de tus ojos con billete de ida y sin idea de volver y llenándote el alma de tranquilidad cuando la angustia se iba.

Tú no lo ves, pero lo sientes.
Sabes que, de la forma en que te quiero, nunca te iba a abandonar.

Cuando sientas que necesitas desahogarte háblame. Háblame aunque no puedas verme, aunque no puedas oírme.
Háblame. Estoy aquí. Contigo. Por y para ti.

Me alegro de no haberme ido pronto, de haber podido compartir tantas cosas.
Es una victoria más que celebraremos algún día, juntas de nuevo. Pero para eso tendrán que pasar todavía muchos años.

Me fui feliz, con el corazón lleno y el alma en paz.
Me fui, mi pequeña, pero no te dejé sola. Y nunca lo haré.

Te quiero."

Y, de repente, un escalofrío la despertó. Y sonrió sin saber por qué.

viernes, 14 de junio de 2013

Haría cualquier cosa por volver a ver su cara y, de lejos, como una espectadora más de su sonrisa, perder el sentido en su mirada.

Sin embargo sigo aquí, sin cambiar nada.
No sé si por cobardía, miedo o algo más, pero estoy aprendiendo a bailar al compás del eterno "quizás".

No sé si volvamos a vernos, si la suerte que me lleva esquivando toda la vida acudirá ahora al rescate de mi razón.

A veces llego a dudar sobre a quién debo rezarle para encontrarme de nuevo con su sonrisa y, aunque no logre identificar este sentimiento, supongo que será ese "amor" del que tanto hablan.

Muchas veces me tengo preguntado si amar merece la pena realmente.
Y es que no hay amor verdadero que no se muera antes de lo que se marchita la última rosa.

Ahora no me preocupa porque me alimenta el alma y, aún de lejos, hace que mi mirada brille intensamente albergando, tímida, la esperanza del reencuentro.

"Aquella noche no llovió."

domingo, 9 de junio de 2013

Llegué a quererle tanto, que quemaba.
Tanto, que el hecho de seguir respirando sin él se me hacía imposible y con él doloroso.

Recuerdo las tardes de lluvia cuando poníamos música y, con más o menos ropa, bailábamos por toda la casa mientras Joe Cocker hacía los coros a nuestra felicidad.

No sé que pudo pasar. Era todo tan perfecto que pensé que jamás se estropearía.

Un día, los pequeños detalles que me hicieron quererle empezaron a molestarme. Me sobraban sus besos, sus manos desfilando sobre mi espalda y su voz.
Esa voz que me calmaba y me daba seguridad, empezó a alterarme de la forma más tonta.

Lo único que nos quedaba en común eran las ganas de separarnos y un par de discos. En la música coincidiríamos siempre.

Y resultó que una canción de Los Beatles, NUESTROS Beatles, tenía toda la razón.

"Love was such an easy game to play."

Eso, "was".

lunes, 3 de junio de 2013

"Quererte fue fácil. Tan fácil como sonreír un día de sol cuando no tienes problemas. Tanto como acostumbrarse a la felicidad. O más. Quizás más, mucho más.

Pensarte a cada minuto, que tu imagen iluminase mi mirada y que el reflejo de tu sonrisa fuese, en cada noche, mi luna.
Fue, además de lo más sencillo de mi vida, lo más bonito.

Vivirlo... Vivirlo fue arriesgado. Como lamer el filo de un cuchillo nuevo.

Pero me seguiría poniendo en riesgo todos y cada uno de mis días, si me quedara alguno.

Quiero que seas feliz. Como yo lo fui contigo hasta que tuve que partir.

Sé que te estaré viendo hasta que nos volvamos a encontrar (si es cierto eso que cuentan de que morir no es solo "morir-y-ya"), pues no me gustaría ver cómo se marchita la belleza hecha persona.

Hoy empiezo un nuevo camino del que todo desconozco, excepto que tu recuerdo vendrá conmigo siempre.

A mí me gustaría que me recordases siempre y que fueras feliz.
Pero, sobre todo, que fueras feliz (aunque eso incluyese olvidarme para continuar).
Parece que estoy escuchándote decir "¿Olvidarte? Eso nunca."

Pero tienes que prometerme que lo harás si es necesario. No quiero que sufras. Prométemelo.

(Aquí es cuando dices "te lo prometo").

Te quiero.

(Aquí es cuando sonríes)."

Y sonrió. Porque el amor era eso. Arriesgarse, vivir intensamente y, sobre todo, cumplir promesas.