Sé que estoy rompiendo la promesa que te hice años atrás.
Juré amarte por siempre y sin embargo mi amor se fue extinguiendo mientras el tiempo, como buen depredador, esperaba para atacar en el momento preciso.
Sabes que jamás faltaría a mi palabra y recuerdo que, ligada a mi promesa de amarte, también te hice la de no herirte.
No me gustaría que, por mi culpa, tuvieras que despertarte un día para descubrir cómo tu vida había perdido el sentido.
Que tu buen humor y la alegría de tus ojos se fuese apagando mientras buscabas en los míos un indicio del amor de ayer.
Prometo que amarte fue lo más bonito que me pasó y que fue tan fácil abrir la puerta al amor cómo descubrir que ya se había ido.
¡Y qué difícil el "adiós" a lo que se pensaba eterno!
Llórame, grítame y ódiame hasta que seas capaz de recordarme con una sonrisa como una parte agradable de tu pasado, como una historia bonita que confundiste con el amor de tu vida.
Te quiero y siempre lo haré y sé que, aunque ahora no lo hagas, dentro de un tiempo entenderás que lo mejor que pude hacer fue dejarte vivir una historia real en lugar de obligarte a sostener algo sin sentido.