Nunca es tarde,
si la dicha eres tú.
Da igual los meses que pasen,
porque al final sé que me arriesgaré un día que beba más de la cuenta y alguien lleve tu perfume.
O uno parecido.
Que al alcohol le vale cualquier excusa.
¿O no?
Y si me dices que sí, que tú también,
me creería capaz de hacer cualquier cosa de este mundo.
Y saltaría a tus brazos en caída libre, con los ojos cerrados y sin medidas de seguridad en el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario