miércoles, 10 de abril de 2019

La dicha.

Nunca es tarde, 
si la dicha eres tú. 

Da igual los meses que pasen, 
porque al final sé que me arriesgaré un día que beba más de la cuenta y alguien lleve tu perfume.

O uno parecido.
Que al alcohol le vale cualquier excusa.
¿O no? 

Y si me dices que sí, que tú también, 
me creería capaz de hacer cualquier cosa de este mundo. 

Y saltaría a tus brazos en caída libre, con los ojos cerrados y sin medidas de seguridad en el corazón.

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