A veces no me mido.
"Se te han enganchado las medias en mis ganas de quitártelas."
Y tus ojos me miran, reclamándome derechos de inspiración.
No tengo muy claro de dónde sale la música que suena siempre que te encuentro, pero me gusta.
Me gusta, como me gusta el dibujo de tus lunares mezclándose con los míos sobre el lienzo de un invierno que llora sus últimas gotas de despedida.
Y el despertar de tu voz, atropellada por la prisa, después de haber materializado mis sueños.
Me has convencido para quedarme un rato más, aunque llegue tarde a la vida.
Se me ha colado tu impaciencia en la piel y, con el fuego de tu mirada, se acaban de fundir todos mis miedos.
Ahora suena "Fly me to the moon" y, esta vez, sí sé de dónde sale.
De las ganas que te tenía.
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