Voy a reservar en tu restaurante favorito todas las noches que te queden por vivir fumándote mi pecho.
Te llevaré a mi habitación con vistas a ninguna parte, me sentaré al borde de la cama observándote y, mientras suena alguna versión jazz de "every little thing she does is magic", entenderás por qué tienes tantas ganas de verme cuando estoy tan ocupada que tienes que esperar al viernes.
(Y sí... Será una versión, porque tú sólo escuchas jazz y yo sólo quiero verte feliz.)
Hay algo en tu mirada que, al mezclarse con mi acento de sal, se parece al cielo.
Estoy convencida de que el día que uno de esos amores que no dejan huella me explicó las fases de la luna, lo hizo para que yo pudiera dibujar eclipses en tu espalda.
Yo no sé cómo son de cerca los "Bette Davis eyes" a los que se le escribieron canciones... Pero los tuyos me desarman antes de la madrugada y, cada vez que empieza el día, soy un poquito menos yo.
Un poquito menos yo, con un poquito más de ti en mi sonrisa.
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