Tu risa, atada a un "ojalá" de un futuro no muy lejano, retumba en mi memoria obligándome a agradecer que existas.
Y a mí, que huyo del amor en todas sus representaciones, algo me harías para tenerme en este punto.
O no.
Simplemente con estar, haces "nada" de ese modo tan excepcional que engancha.
Y, ¡joder!, no sé... ¿Ahora qué?
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