Dime qué se esconde detrás del color de tus ojos.
Háblame de las lágrimas que obligan a flotar a tus penas.
Ven.
Siéntate a mi lado.
Que hoy hay barra libre de sentimientos y podemos ahogar el alma.
Confía en mí.
Para quererte, nunca tendría prisa.
Deja que se enreden nuestras piernas y se pierdan nuestros miedos en el hueco de tu risa.
Siéntete libre para tirarme del pelo mientras te muerdes el labio.
Y, de paso, el mío.
Quédate esta noche.
Invita la casa.
La cena. Las ganas. La playa.
Quédate esta noche, que no necesito más luz que la de tus ojos cuando se encienden de pasión y me encanta comprobar que no rimas con nada.
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