viernes, 3 de octubre de 2014

Cuestión de argumentos.

Me quedo sin argumentos cada vez que te veo llegar, vistiendo esa sonrisa capaz de abrigar corazones las noches de tormenta.

Parece fácil ser feliz aquí, entre tus bromas y tus gestos.

Es como si fueras capaz de envolverlo todo con tus encantos.
Como si tu voz fuese lo único que suena a calma cuando el mar está bravo.

Me encuentro, sabiéndome perdida, entre el brillo de tus ojos.

Queriendo adivinarme en tus palabras cuando tus labios se separan para arrebatarme el poco aliento que me queda al contemplarte, se me van escapando los días.

Llena de ilusiones. Vacía de ti.

Me quedo sin argumentos cada vez que te veo llegar con ese perfume que impregnó, sin saberlo, las paredes de las que cuelgo los sueños por cumplir.

Y me vuelven a sobrar las cosas que decir, cuando te vas.

Cuando te vuelves sin saber que, por haber venido, ya me has hecho feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario