Lunes: Sé que lo intuyes, pero no puedo.
Sabes que no puedo, que no soy capaz.
No me conoces, pero sí.
Martes: Suena "Quédate a dormir". Esta puta rabia de no tenerte.
Miércoles: Hoy tampoco será el día que le eche un par.
No.
Estoy segura que esta historia acabará como todas. Antes de empezar.
Jueves: "Stand by me". Ojalá.
Viernes: El coche se me hace grande sin ti de acompañante.
El corazón, pequeño.
Sábado: Joder. Si teníamos hasta canción. ¿Qué (no) pasó para que perdiéramos la melodía?
Domingo: Aún escueces.
Tengo que aprender a cerrar heridas, por mal que cicatrice.
Lunes: Sabes que yo no tengo el valor.
Quisiera haber cambiado aquella primera respuesta.
La primera reacción.
Aquel "no", por un "no sé", habría sonado estúpido pero habría sido suficiente.
Me habrías ayudado.
Martes: Estás conociendo a alguien que no soy yo.
Soy feliz, pero no tanto como debería(mos).
Miércoles: Ya no me sabe el café, ni me huele el perfume.
Me huele a ti en todas partes, sin conocer tu olor.
No te conozco, pero sí.
Jueves: Te habría apoyado más, mucho más.
Y algo más, que también rima.
Como rimarías tú sobre mis costillas, supongo.
Quiero suponer.
Viernes: Día 12. Par y faltas.
Sábado: Me gusta que creas en la mala suerte. Yo soy la tuya, probablemente.
Domingo: Podríamos estar siendo felices, pero tengo miedo.
¿Podríamos estar siendo felices?
Ya no sé.
Ya dueles menos.
Ya paso más.
¿Te estaré olvidando?
Ya me ha pasado más veces.
Olvido y perdono.
Perdono y adiós.
Era capricho.
¿Qué hiciste conmigo?
¿Por qué me haces dudar?
Yo estaba segura de mí.
Y, de repente, tú.
Y, de repente, no.
¿Qué hacemos con todo esto?
Ya te he olvidado, creo.
Pero te pienso de todas formas.
"No necesito verte pa' saber que no te olvidaré."
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