viernes, 27 de junio de 2014

La felicidad.

Dicen que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas.

Hay quien la encuentra mirando cómo las olas besan la arena de la orilla, dejándole las marcas de sus besos en forma de espuma.

Hay otros que la encuentran leyendo un buen libro, componiendo canciones o viendo cómo se desmorona el día mientras el cielo se funde, como si ardiese, entre tonos naranja y escarlata.

Hay quien se pasa la vida buscándola y no la encuentra porque, como todo lo que se busca, cuando hace falta no aparece.

Yo no comparto mucho la idea de que está en las cosas pequeñas porque, para mí, la felicidad está entre tus brazos y, cuanto más tiempo me abraces, más feliz soy.

La encuentro mientras miramos esas películas que les gustan a los demás y a nosotros no nos conmueven.
Porque no, desde que nos conocimos, no lloramos.

La creamos improvisando eneros en agosto, porque somos más de invierno que de verano.
Porque somos más de darnos calor que de alejarnos para no pasarlo.

La vemos soñando con los ojos abiertos, para verlo todo en color.
Porque, aunque en blanco y negro nos somos suficientes, nos merecemos la felicidad con todos sus matices.

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